Los Cazadores de Huracanes de NOAA

Sobrevuelo
Huracán Laura tocó tierra como categoría 4 en Louisiana, Estados Unidos.
Imagen: Nasa

Por estos días se a replicado en los noticieros y en el subconsciente colectivo el nombre de Laura, en especial para los habitantes de algunas zonas del Atlántico norte y por la sencilla razón que el ultimo huracán en tocar tierra en dichas zonas recibió el nombre de “Laura”, sin duda alguna este último fue el más mediático en lo que a huracanes se refiere en lo que va de esta temporada , anteriormente entre el 23 de julio y el 5 de agosto habían sido dos los huracanes que llegaron a tocar tierra los que fueron nombrados como Hanna e Isaias ,ambos alcanzaron categoría 1, por su parte Laura alcanzó categoría 4 e incluso en algún punto de su trayectoria se temió que este alcanzara el máximo conocido ,es decir, categoría 5 y ahí radica que fuese mas conocido que sus dos antecesores y aun mas sobre un cuarto huracán, Marco (20 al 25 de agosto) el que no alcanzó a tocar ninguna zona. Por otra parte, al término de esta nota, Laura ya se había degradado a la categoría de “depresión tropical”, sin antes dejar cuantiosos daños en zonas como Antillas Menores, Bahamas, Cuba, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Islas Caimán, Jamaica, Isla La Española, Estados Unidos.

Sin duda alguna a muchos se les vendrá el recuerdo nombres como Andrew, Katrina o Sandy como algunos de los huracanes mas devastadores que se tenga registro, pero lo que muchas personas desconocen es el por que este tipo de fenómenos reciben el nombre de personas. En este contexto y según los registros existentes, fue en el año 1825 la primera vez que se dio un nombre a un huracán , a partir de ese primer evento que comenzaron a utilizarse los nombres según el santo del día que correspondía a la llegada del huracán con esto se pretendía mejorar la comunicación en torno a las informaciones sobre dichos fenómenos, posterior a esto ya para finales del siglo XIX el meteorólogo Clement L. Wragge comenzó a utilizar nombres de mujeres para referirse a los huracanes basándose en nombres aparecidos en la biblia, sin embargo a pesar de esto la tendencia que existía por esos años era la de nombrar a los huracanes en base al año de formación de este, incluida una letra del alfabeto, para entender esta formula de haberse mantenido hasta hoy, el nombre de un último huracán hubiese sido por ejemplo : 2020D, sin embargo este método fue descartado y se opto por identificar dichos fenómenos en base a la latitud y la longitud en la que actuaban, finalmente este nuevo método también fue descartado por la dificultad que generaba al compartir dicha información entre diferentes fuentes.

Finalmente, la Organización Meteorológica Mundial decidió establecer nombres propios: «La experiencia ha demostrado que el uso de nombres de hombres y mujeres en la comunicación escrita y hablada es más corto, más rápido y causa menos errores que cualquier otra identificación de huracanes usada hasta la fecha».Por esta razón a partir de 1953 estados Unidos implemento el uso de nombres propios para todos los huracanes, los que por alguna razón serian todos nombres de mujer, esta tendencia se mantuvo hasta el año 1978 cuando se comenzaron a agregar nombres masculinos, posterior a esto en 1979 la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio Meteorológico de los Estados Unidos, comenzaron a alternar nombres femeninos y masculinos para identificar las tormentas , medida que se a extendido hasta nuestros días y en la actualidad cada zona que se ve afectada por fenómenos como huracanes, ciclones o tormentas tropicales tiene su propio listado de nombres para cada temporada, es así que para esta temporada 2020 (que va desde el 1 de junio al 30 de noviembre) para la zona del Atlántico norte ya se han utilizado nombres como Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Laura y Marco, para identificar tanto tormentas tropicales como huracanes y para lo que queda de temporada existe otra cantidad de nombres los que aun no se han asignado y están a la espera de una nueva tormenta para ser utilizados.

Fuente BBC

Cada año entre los meses de junio y noviembre se inicia la temporada de huracanes en el Atlántico norte, en donde los sistemas meteorológicos son los encargados de seguir los pasos de todo fenómeno climático que se forme en dichas zonas. Para que dichos fenómenos se formen ,se deben presentar una serie de factores, el más común de estos generalmente se inicia como una perturbación atmosférica que crea un aérea de relativa baja presión que en el 60% de los casos se genera en África oriental ,que se denomina “onda tropical” y que comienza a manifestarse desde mediados de julio y que de encontrar las condiciones ideales, esta área de baja presión comienza su movimiento de este a oeste en combinación con los vientos alisios. Una vez alcanzado el Atlántico norte esta onda tropical puede considerarse como el inicio de un huracán, pero para que esto sea posible necesita otras fuentes de energía, como el viento y el calor adecuado, en este caso el fenómeno necesita que la superficie del agua presente una temperatura por encima de los 27°C y que exista una capa extensa y espesa de agua caliente en el océano, así mismo deben existir vientos con un giro horizontal para concentrar la tormenta y por el otro lado necesita de vientos que mantengan su fuerza a medida que estos suben desde la superficie del mar por ultimo debe existir una concentración suficiente de nubes cargadas de agua y la atmosfera de presentar una humedad relativa alta.

LA NOAA

No existen dudas que para llegar a la obtención de la información atmosférica que se necesita para alertar sobre la formación de los huracanes, tifones o tormentas tropicales, se debe contar con una red de entidades gubernamentales que cuenten con el personal y equipos idóneos para cumplir con esta importante misión, una de estas entidades es la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica o NOAA (por sus siglas en inglés, National Oceanic and Atmospheric Administration),que es la agencia científica dependiente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, y como bien lo dice su nombre es la encargada de mantener la vigilancia atmosférica y oceánica para así poder emitir las advertencias ante los fenómenos considerados como peligrosos ,esto complementado con la creación de cartas de mares y de cielos así como guías sobre usos y protección de recursos oceánicos y costeros. Si bien es cierto la NOAA como agencia en si tiene su creación en octubre de 1970, bajo el mandato del presidente Richard Nixon ante la necesidad nacional que se tenía para la protección de la vida y la propiedad ante peligros naturales y de paso para una mejor comprensión de los cambios oceánicos en su conjunto para desarrollar un uso inteligente de los recursos marinos y una navegación segura.

El USO DE AERONAVES

Dentro de toda una variada gama de herramientas que NOAA posee, los aviones juegan un rol muy importante a la hora de emitir los datos y alertas antes mencionados, en la actualidad la agencia opera nueve aeronaves de distintos tipos y para variado tipo de misiones, dentro de los cuales se pueden mencionar un Beechcraft King Air 350CER (N68RF), cuatro De Haviland DHC-6 Twin Otter ( N46RF, N48RF, N56RF, N57RF), un Gulftream IV-SP ( N49RF, conocido como “Gonzo”), un Gulftream Turbo Commander AC-695A ( N45RF) y dos Lockheed WP-3D Orion ( N42RF, conocido como “Kermit”y N43RF conocido como “Miss Piggy”)

King Air 350 CER se prepara para despegar en MacDill AFB
Lockheed WP-3D Orion

 Los aviones especializados de NOAA juegan un papel integral en el pronóstico de huracanes. Los datos recolectados por estas estaciones meteorológicas en las alturas son parte de un conjunto de valores insertados en modelos avanzados de análisis computarizados que aportan información vital para el pronóstico de intensidad y trayectoria de los huracanes. Estos modelos y la exactitud de sus datos son de gran importancia no sólo para las autoridades y el público, sino también para el avance de tecnologías y métodos que contribuyan en el estudio de estos fenómenos naturales.

 P-3: VOLANDO DENTRO DEL HURACÁN

Atravesar una pared gruesa y endurecida por la furia de vientos huracanados, lluvia torrencial y violenta turbulencia hasta llegar a la calma y luminosidad del ojo del huracán, es el trabajo de los dos aviones Lockheed WP-3D Orion. Este ambiente hostil es encarado repetidamente en cada misión de aproximadamente 10 horas de vuelo. Una gama de instrumentos permite al avión recolectar datos a lo largo del trayecto.

Mientras el avión atraviesa el huracán, los científicos abordo despliegan sensores llamados “Dropwindsondes”. Estos instrumentos transmiten continuamente mediciones de presión, humedad, temperatura, dirección y velocidad del viento a medida que caen hacia el mar, proporcionando una visión detallada de la estructura vertical de la tormenta y su intensidad. Los P-3 de NOAA tienen un instrumento adicional llamado Radiómetro de Microondas de Frecuencia Escalonada (SFMR) para la predicción de marejadas causadas por el huracán. El SFMR mide la velocidad del viento sobre el océano y el patrón de lluvias en huracanes y tormentas tropicales, indicadores claves para identificar mareas potencialmente mortales. Las oleadas son una causa importante de muertes relacionadas con huracanes.

NOAA WP-3D Orion N43RF Saliendo del Aeropuerto Internacional Lakeland Linder

 Los vuelos en los huracanes son hechos a baja altura (1,500-10,000 pies). Los P-3 de NOAA vuelan en ocasiones en conjunto con los WC-130J de la Reserva de la Fuerza Aérea de EE. UU. Su misión es de reconocimiento de huracanes, principalmente para ubicar el centro de la tormenta y medir la presión central y los vientos superficiales alrededor del ojo. La información de los vuelos de investigación y reconocimiento contribuyen directamente a la salvaguarda de las personas en las zonas vulnerables de las costas. Además de las misiones de investigación y reconocimiento de huracanes, los instrumentos de los P-3s de NOAA permiten una amplia variedad de programas de investigación meteorológica y oceanográfica nacionales e internacionales tales como, verificación de datos de satélites meteorológicos, estudios de calidad del aire e investigación de tornados.

Efecto de estadio visto en el ojo del huracán Laura Cat 4 en el ala derecha de NOAA WP-3D Orion N42RF Kermit 26 de agosto de 2020

G-IV JET: EN BUSCA DE LA TRAYECTORIA

El jet Gulfstream IV-SP de NOAA, vuela alto, rápido y lejos con un alcance de 4,000 millas náuticas y una altura de crucero de 45,000 pies. Su misión es describir en detalle las condiciones de los sistemas climáticos en la atmósfera que rodea a los huracanes en desarrollo. Los datos recolectados por el jet G-IV complementan los datos obtenidos a baja altura por los P-3. Desde 1997, el G-IV ha volado en misiones alrededor de huracanes en el Atlántico y Pacifico que representan una amenaza potencial para los Estados Unidos y sus vecinos. El perfil de vuelo de la misión es cubrir miles de millas cuadradas que rodean al huracán, recolectando datos con “Dropwindsondes” desde grandes alturas, vitales para mejorar los modelos de pronóstico numérico. Con sus instrumentos, define la estructura de los sistemas atmosféricos que influyen en la trayectoria de los huracanes.

Los datos de los “Dropwindsondes” se transmiten a la aeronave para su posterior transmisión por vía satelital al Centro Nacional de Huracanes en Miami y los Centros Nacionales de Predicción Ambiental en Maryland. Estos datos están disponibles para los diferentes modelos de pronóstico y además proporcionan información importante sobre regiones del océano en las que no hay otra fuente de datos meteorológicos. Los datos recopilados por el G-IV han permitido que los modelos meteorológicos mejoren en hasta un 20% la exactitud en la proyección de la trayectoria de los huracanes.

Gulfstream IV-SP (G-IV)

El G-IV posee un sistema de radar “Doppler” en su alargada cola, que permite a la aeronave recolectar datos tridimensionales de los vientos presentes en el núcleo del huracán. Cuando no estamos cazando huracanes, NOAA utiliza el G-IV para monitorear y estudiar los conocidos “Ríos Atmosféricos” y mejorar el pronóstico de tormentas de invierno. Otro proyecto importante es el estudio sobre turbulencia en cielos despejados, un fenómeno que afecta la seguridad del tráfico aéreo civil. Estos datos aumentan la capacidad de comprender y predecir este y otros fenómenos. Los P-3 y G-IV están ubicados en el Centro de Operaciones de Aviación de NOAA (AOC) en Lakeland, Florida, EE.UU. AOC es parte de la Oficina de Operaciones de Aviación y Marina de NOAA, que incluye a civiles y oficiales militares de NOAA. Los pilotos y el grupo de civiles que incluye ingenieros, meteorólogos y técnicos electrónicos, están altamente capacitados para operar en el tipo de condiciones climáticas adversas que mantienen a otros aviones en tierra. Gran parte de la instrumentación científica que se lleva a bordo de los aviones está diseñada, construida, ensamblada y calibrada por ingenieros de AOC.

NOAA Gulfstream IV-SP en la pista del aeropuerto internacional de Portland.

PROYECTO STORMFURY

A lo largo de los años de incansables estudios atmosféricos para conocer y entender el  comportamiento de las tormentas y huracanes para disminuir la afectación a la población y la infraestructura, también se dio paso a investigaciones y desarrollo de posibles programas para detener o controlar los huracanes, todos en torno a variadas hipótesis que iban desde enfriar la superficie del océano hasta la utilización de bombas nucleares, pero sin duda el que despertó mayor interés y que finalmente llevo a cabo pruebas reales fue el conocido como “Proyecto Stormfury” ideado entre 1962 y 1963, este consistía en hacer volar los aviones directamente hacia la tormenta y una vez en ella bombardearla con Yoduro de Plata, la hipótesis decía que el Yoduro de plata ,haría que el agua sobre enfriada  presente en las nubes de la tormenta se congelara lo que se suponía afectaría la estructura interna del huracán, esta idea llevo a los científicos a “sembrar” varios huracanes sobre el Atlántico  durante los años en los que se llevo a cabo el proyecto, finalmente se determinó que esta hipótesis era errónea debido a que se determino que el agua sobre enfriada en los huracanes sembrados no era suficiente esto sumado a que se descubrió que un huracán sembrado versus uno sin sembrar ,sufrían los mismos cambios estructurales, lo que finalmente puso en duda el éxito del proyecto, fue así como el último vuelo experimental se realizó en 1971, debido a la falta de tormentas candidatas y un cambio en la flota de NOAA.

Tripulacion de aeronaves proyecto Stormfury

En conclusión, y para tener en cuenta en el futuro próximo, la Organización Meteorológica Mundial concluyo este viernes que Laura no será el último gran huracán de esta temporada en el Atlántico, y destaco que, con el cambio climático, la proporción de ciclones categoría 4 y 5 serán cada vez más normales.

“Laura fue la séptima tormenta con nombre que toca tierra en los Estados Unidos esta temporada. Las otras fueron relativamente menores. Y obviamente es, con diferencia, el huracán más intenso y peligroso en lo que va de temporada”, expresó la portavoz de la OMM, Claire Nullis.

“Según el experto Eric Blake, todavía nos queda alrededor del 70 por ciento de la actividad fuerte en la temporada, que comenzó antes de lo habitual este año”, añadió Nullis.

Textos : Equipo sobrevuelovirtual/ NOAA

Imagenes y videos : Nick Underwood/NOAA

Agradecimientos especiales a Nick Underwood y Jonathan Shannon / NOAA

NOAA Hurricane Hunters

These days the name of Laura has been replicated in the news and in the collective subconscious, especially for the inhabitants of some areas of the North Atlantic and for the simple reason that the last hurricane to make landfall in those areas was called » Laura ”, without a doubt the latter was the most mediatic in terms of hurricanes so far this season, previously between July 23 and August 5 there had been two hurricanes that made landfall. They were named as Hanna and Isaias, both reached category 1, on the other hand Laura reached category 4 and even at some point in her career it was feared that it would reach the maximum known, that is, category 5 and therein lies that it was better known than its two predecessors and even more about a fourth hurricane, Marco (August 20 to 25) which did not reach any area. On the other hand, at the end of this note, Laura had already been downgraded to the category of «tropical depression», without first leaving significant damage in areas such as the Lesser Antilles, Bahamas, Cuba, Virgin Islands of the United States, Puerto Rico, Republic Dominican Republic, Haiti, Cayman Islands, Jamaica, Hispaniola Island, United States.

Without a doubt, many will remember names like Andrew, Katrina or Sandy as some of the most devastating hurricanes on record, but what many people do not know is why these types of phenomena are named after people. In this context and according to existing records, it was in 1825 the first time that a hurricane was given a name, from that first event that the names began to be used according to the saint of the day that corresponded to the arrival of the hurricane This was intended to improve communication around information about these phenomena, after this and at the end of the 19th century the meteorologist Clement L. Wragge began to use women’s names to refer to hurricanes based on names that appeared in the bible, However, despite this, the tendency that existed in those years was to name hurricanes based on the year of their formation, including a letter of the alphabet, to understand this formula of having maintained until today, the name of a last Hurricane would have been for example: 2020D, however this method was discarded and it was decided to identify these phenomena based on the latitude and longitude in which they acted, finally this nu The evo method was also ruled out due to the difficulty it generated when sharing such information between different sources.

Finally, the World Meteorological Organization decided to establish proper names: “Experience has shown that the use of men’s and women’s names in written and spoken communication is shorter, faster and causes fewer errors than any other hurricane identification used up to the date. ”For this reason, starting in 1953, the United States implemented the use of proper names for all hurricanes, which for some reason would be all female names, this trend continued until 1978 when male names began to be added, After this, in 1979, the World Meteorological Organization and the United States Meteorological Service began to alternate female and male names to identify storms, a measure that has extended to this day and today each area that is affected by phenomena such as hurricanes, cyclones or tropical storms has its own list of names for each season, so for This 2020 season (which runs from June 1 to November 30), names such as Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, have already been used for the North Atlantic area. Laura and Marco, to identify both tropical storms and hurricanes and for the remainder of the season there are another number of names that have not yet been assigned and are waiting for a new storm to be used.

Every year between the months of June and November the hurricane season begins in the North Atlantic, where the meteorological systems are in charge of following in the footsteps of any climatic phenomenon that occurs in these areas. For these phenomena to form, a series of factors must be present, the most common of these generally begins as an atmospheric disturbance that creates an air of relative low pressure that in 60% of cases is generated in East Africa, which It is called a “tropical wave” and it begins to manifest itself from mid-July and if the ideal conditions are found, this area of ​​low pressure begins its movement from east to west in combination with the trade winds. Once the North Atlantic has been reached, this tropical wave can be considered as the beginning of a hurricane, but for this to be possible it needs other sources of energy, such as wind and adequate heat, in this case the phenomenon requires that the surface of the water present a temperature above 27 ° C and that there is an extensive and thick layer of warm water in the ocean, likewise there must be winds with a horizontal turn to concentrate the storm and on the other side it needs winds that maintain its force at As these rise from the sea surface, finally, there must be a sufficient concentration of water-laden clouds and the atmosphere to present a high relative humidity.

THE NOAA

There is no doubt that in order to obtain the atmospheric information that is needed to warn about the formation of hurricanes, typhoons or tropical storms, a network of government entities must be in place that have the appropriate personnel and equipment to comply with This important mission, one of these entities is the National Office of Oceanic and Atmospheric Administration or NOAA (for its acronym in English, National Oceanic and Atmospheric Administration), which is the scientific agency dependent on the United States Department of Commerce, and as Well, its name says it is in charge of maintaining atmospheric and oceanic surveillance in order to issue warnings against phenomena considered dangerous, this complemented with the creation of charts of seas and skies as well as guides on the use and protection of ocean resources and coastal. While it is true that NOAA as an agency itself was created in October 1970, under the mandate of President Richard Nixon in view of the national need for the protection of life and property against natural hazards and incidentally for a better understanding of ocean changes as a whole to develop intelligent use of marine resources and safe navigation.

USE OF AIRCRAFT

Within a wide range of tools that NOAA possesses, airplanes play a very important role when it comes to issuing the aforementioned data and alerts. Currently, the agency operates nine aircraft of different types and for various types of missions, within of which we can mention a Beechcraft King Air 350CER (N68RF), four De Haviland DHC-6 Twin Otter (N46RF, N48RF, N56RF, N57RF), a Gulftream IV-SP (N49RF, known as “Gonzo”), a Gulftream Turbo Commander AC-695A (N45RF) and two Lockheed WP-3D Orions (N42RF, known as “Kermit” and N43RF known as “Miss Piggy”)

NOAA’s specialized aircraft play an integral role in hurricane forecasting. The data collected by these meteorological stations in the heights are part of a set of values ​​inserted in advanced computerized analysis models that provide vital information for forecasting the intensity and trajectory of hurricanes. These models and the accuracy of their data are of great importance not only to authorities and the public, but also to the advancement of technologies and methods that contribute to the study of these natural phenomena.

P-3: FLYING INTO THE HURRICANE

Traversing a thick wall hardened by the fury of hurricane-force winds, torrential rain and violent turbulence until reaching the calm and luminosity of the eye of the hurricane, is the work of the two Lockheed WP-3D Orion aircraft. This hostile environment is faced repeatedly in each mission of approximately 10 hours of flight. A range of instruments allow the aircraft to collect data along the way.

As the plane passes through the hurricane, scientists on board deploy sensors called «Dropwindsondes.» These instruments continuously transmit measurements of pressure, humidity, temperature, direction and wind speed as they fall towards the sea, providing a detailed view of the vertical structure of the storm and its intensity. NOAA’s P-3s have an additional instrument called a Step Frequency Microwave Radiometer (SFMR) for predicting storm surge caused by the hurricane. The SFMR measures wind speed over the ocean and the pattern of rainfall in hurricanes and tropical storms, key indicators for identifying life-threatening tides. Surges are a major cause of hurricane-related deaths.

Flights in hurricanes are made at low altitude (1,500-10,000 feet). NOAA P-3s sometimes fly in conjunction with WC-130Js from the US Air Force Reserve.Their mission is hurricane reconnaissance, primarily to locate the center of the storm and measure the central pressure and surface winds around the eye. The information from the investigation and reconnaissance flights contributes directly to the safeguarding of people in vulnerable areas of the coasts. In addition to hurricane survey and reconnaissance missions, NOAA’s P-3s instruments enable a wide variety of national and international meteorological and oceanographic research programs such as, meteorological satellite data verification, air quality studies and tornado investigation.

G-IV JET: IN SEARCH OF THE TRAJECTORY

NOAA’s Gulfstream IV-SP jet flies high, fast and far with a range of 4,000 nautical miles and a cruise altitude of 45,000 feet. Its mission is to describe in detail the conditions of the weather systems in the atmosphere surrounding developing hurricanes. The data collected by the G-IV jet complements the data obtained at low altitudes by the P-3s. Since 1997, the G-IV has flown missions around hurricanes in the Atlantic and Pacific that pose a potential threat to the United States and its neighbors. The mission’s flight profile is to cover thousands of square miles surrounding the hurricane, collecting data with «Dropwindsondes» from great altitudes, vital to improve numerical forecasting models. With his instruments, he defines the structure of atmospheric systems that influence the trajectory of hurricanes.

The “Dropwindsondes” data is transmitted to the aircraft for subsequent transmission via satellite to the National Hurricane Center in Miami and the National Centers for Environmental Prediction in Maryland. These data are available for the different forecasting models and provide important information on regions of the ocean where there is no other source of meteorological data. The data collected by the G-IV has allowed meteorological models to improve the accuracy of the projection of the trajectory of hurricanes by up to 20%.

The G-IV has a “Doppler” radar system on its elongated tail, which allows the aircraft to collect three-dimensional data on the winds present in the hurricane’s core. When we are not hunting hurricanes, NOAA uses the G-IV to monitor and study the well-known «Atmospheric Rivers» and improve the forecast of winter storms. Another important project is the study on turbulence in clear skies, a phenomenon that affects the safety of civil air traffic. These data increase the ability to understand and predict this and other phenomena. The P-3s and G-IVs are located at NOAA’s Aviation Operations Center (AOC) in Lakeland, Florida, USA AOC is part of NOAA’s Aviation and Marine Operations Office, which includes civilians and NOAA military officers. The pilots and the civilian group that includes engineers, meteorologists and electronic technicians, are highly trained to operate in the kind of harsh weather conditions that keep other aircraft grounded. Much of the scientific instrumentation carried on board aircraft is designed, built, assembled, and calibrated by AOC engineers.

STORMFURY PROJECT

Throughout the years of tireless atmospheric studies to know and understand the behavior of storms and hurricanes to reduce the impact on the population and infrastructure, research and development of possible programs to stop or control hurricanes also took place. all around various hypotheses that ranged from cooling the ocean surface to the use of nuclear bombs, but without a doubt the one that aroused the greatest interest and that finally carried out real tests was known as «Project Stormfury» devised between 1962 and 1963 , this consisted of making the planes fly directly towards the storm and once in it bombarding it with Silver Iodide, the hypothesis said that the Silver Iodide would cause the overcooled water present in the storm clouds to freeze which supposed it would affect the internal structure of the hurricane, this idea led scientists to «seed» several hurricanes over the Atlantic during the years in which the project was carried out, it was finally determined that this hypothesis was erroneous because it was determined that the overcooled water in the seeded hurricanes was not enough, this added to the fact that it was discovered that a seeded hurricane versus one without seeding, they underwent the same structural changes, which finally put the success of the project in doubt, thus the last experimental flight was made in 1971, due to the lack of candidate storms and a change in the NOAA fleet.

In conclusion, and to take into account in the near future, the World Meteorological Organization concluded this Friday that Laura will not be the last major hurricane of this season in the Atlantic, and emphasized that, with climate change, the proportion of category 4 cyclones and 5 will be more and more normal.

“Laura was the seventh named storm to make landfall in the United States this season. The others were relatively minor. And obviously it is by far the most intense and dangerous hurricane so far this season,” said WMO spokesperson Claire Nullis.

«According to expert Eric Blake, we still have about 70 percent of the strong activity left in the season, which started earlier than usual this year,» added Nullis.

Texts: Sobrevuelovirtual Team / NOAA

Images and videos: Nick Underwood / NOAA

Special thanks to Nick Underwood and Jonathan Shannon / NOAA

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