El accidente nuclear de Palomares, 54 años después.

Sobrevuelo

Para 1966 la Guerra fría estaba en su apogeo y las muestras de poder armamentista eran la tónica entre Estados Unidos y la URSS, por aquellos días el mundo era testigo temeroso de como ambas potencias se jactaban de su gran poder nuclear y de como cualquier “casi enfrentamiento” o incidente entre estas naciones dejaba en vilo a todo el planeta. Una de estas formas de demostrar la capacidad de poder o mejor dicho la de reaccionar rápidamente ante un posible ataque fueron las misiones Chrome Dome, llevadas a cabo por el Strategic Air Command (Comando aéreo Estratégico) o SAC de la USAF.  

Dichas misiones fueron ideadas por el entonces comandante del SAC, General Thomas S. Power y no eran más que una manera atrevida de disuasión nuclear, las que se llevaron a cabo entre 1960 y 1968. Estas misiones básicamente consistían en mantener hasta 12 bombarderos estratégicos B-52 Stratofortress en vuelo continúo cargados con bombas nucleares con todos sus códigos y procedimientos para ser armadas y lanzadas, estos vuelos podían llegar a estar entre veinte y veinticuatro horas en el aire, para ello los bombarderos eran reabastecidos en vuelo por aviones tanqueros KC-135 Stratotankker. Los B-52 que volaban estas misiones tenían dos rutas establecidas, la primera se extendía hacia el sur a través del océano Atlántico hasta un reabastecimiento sobre el mar mediterráneo, y la otra ruta era la que salía hacia el norte que se hacía alrededor de Canadá y el reabastecimiento se realizaba en una zona cercana a Alaska.

Las misiones Chome Dome a pesar de su alcance y estar ideada en medio del secretismo que existía durante esos años en lo que a misiones se refería, nunca fueron un secreto pues en enero de 1961 el general Power las había anunciado públicamente, asegurando en esa oportunidad que gran parte de la flota del SAC estaría en el aire continuamente, tal fue la publicidad de estas misiones y de cómo los aviones llevaban bombas listas para ser lanzadas sobre territorio soviético que el entonces Primer ministro soviético Nikita Khrushchev  después de la crisis de los misiles en Cuba de 1962 señalaría “Alrededor del 20 por ciento de todos los aviones del comando aéreo estratégico, que portaban bombas atómicas y de hidrogeno, se mantuvieron en lo alto durante todo el día”, en dicha crisis de los misiles el SAC llegó a aumentar a 75 sus vuelos con bombas atómicas al día. A principios de 1961 el SAC ya había completado más de seis mil misiones de alerta con una variedad de nombres claves (se considera el inicio de todas las misiones de este tipo a partir de 1958)


Vuelos Chrome Dome.

Durante la administración Kennedy la estrategia de vuelos nucleares de alerta se vio reforzada, ante esto el Secretario de Defensa Robert S. McNamara señalaría que tanto Estados Unidos como la Unión Soviética deberían tener “la capacidad de sobrevivir a un primer ataque y tomar represalias selectivamente” lo que proporcionaría un “equilibrio del terror más estable” y en cuanto a seguridad la oficina comunicacional del SAC eligió sus palabras con cuidado, en donde señalo “En el peor de los casos, solo el TNT de una bomba H desarmada explotaría ante un impacto” si bien esas palabras eran ciertas en la práctica no fue tan simple y quedaría demostrado en el incidente de Palomares. Entonces está claro que estas misiones eran necesarias en el contexto de la guerra fría para mantener la capacidad de “destrucción mutua asegurada” o mutual assured destruction (MAD, por sus siglas en inglés)

Por esos años España se encontraba bajo la dictadura del Francisco Franco, quien había llegado al poder tras un golpe de estado en julio de 1936 apoyado por el régimen de Adolf Hitler, por esta causa al terminar la Segunda Guerra Mundial, España se encontraba prácticamente aislada internacionalmente por ser el último país bajo un gobierno fascista en Europa, por esto ya no tenia aliados fuera de sus fronteras y necesitaba con urgencia del apoyo y ayuda de alguna potencia internacional para volver a abrirse al mundo y  poder generar divisas para reactivar su economía que a esas alturas estaba por el suelo. Sin dudas para finales de los años cuarenta e inicios de los cincuenta, esa ayuda podía ser obtenida por parte de los Estados Unidos, que podía rehabilitar a España internacionalmente y conseguirles el apoyo económico que tanto necesitaba. Ante este apoyo España debía ofrecer algún tipo de compensación a dicho país basado principalmente en el contexto de la Guerra Fría, sin duda esa ayuda que Estados Unidos necesitaba iba de la mano de la posición geográfica de la península Ibérica, a la entrada del mar Mediterráneo que se alzaba como una excelente alternativa para posicionar alguna base de apoyo logístico para sus aviones y barcos que operaban en el Mediterráneo durante esa época. Para que España recibiera el apoyo necesario tuvo que aceptar las condiciones de Estados Unidos ,que a cambio de integrar a España a la ONU durante los años posteriores y entregar un limitado aporte económico, ya que la única ayuda directa que recibirían seria para construir las bases y las carreteras que conectarían dichas bases y toda la infraestructura necesaria, estas condiciones fueron que aparte de construir las bases tal como las que Estados Unidos ya tenían en otras partes de Europa y Turquía, estas debían convertirse en territorio Norteamericano soberano dentro del territorio español, por lo tanto España no tendría derecho a ningún control sobre lo que entraba, salía ni lo que ocurría dentro de dichas bases, a lo que el gobierno español accedió de manera secreta y nunca se dio a conocer, sin dudas las bases en si no podían ser secretas ni las tropas que en ellas operaban, por eso que en medio de esas condiciones el gobierno español nunca se enteró de que los aviones de la USAF volaban sobre territorio español cargados con bombas nucleares Es dentro de esta alianza necesaria para España, pero desigual  que se da el incidente de Palomares, en donde ambos países trataron de ocultar el accidente de la manera más rápida posible.

INCIDENTE DE PALOMARES

Fue así como en el marco de una de estas misiones, a las 9:22 Zulú del día 17 de enero de 1966 se produjo uno de los accidentes más graves y bullados de las misiones Chrome Dome sobre territorio español. Esa mañana un B-52G con el indicativo de “Tea 16” que había despegado desde la base Seymour Johnson en Carolina de Norte y que a esa hora se aprestaba a realizar su tercer reabastecimiento ,luego de haber completado su misión cerca de la frontera de Turquía y la Unión Soviética, ya de regreso a Estados Unidos, y que por algún error durante el acoplamiento el bombardero se acercó demasiado rápido al tanquero lo que hizo que el boom del KC-135, cargado con 110.000 litros de combustible golpeara el larguero causando que el ala izquierda del B-52 se desprendiera, mientras que el KC-135 sufrió tales daños que a los pocos segundos explotó en el aire, a raíz del impacto ambas aeronaves cayeron desde 10.600 metros de altura, siete tripulantes del total de once entre ambas aeronaves resultaron muertos y los restos de las aeronaves y las cuatro bombas termonucleares Mark 28 de 1,5 megatones que portaba el B-52 cayeron sobre la localidad de Palomares, en el municipio de Cuevas del Almanzora, en la costa mediterránea del sur de España. La misión de ese día y como todas las demás era totalmente rutinaria, y como era de esperar ese día se seguía paso a paso los procedimientos , los que indicaban que los B-52 se reabastecían de combustible durante la ida por los KC-135 que despegaban desde la base aérea que la USAF mantenía en Torrejón de Ardoz, Madrid y en el vuelo de retorno, como en este caso el reabastecimiento lo hacían los tanqueros de la base militar de Morón de la Frontera de la ciudad de Sevilla.

Por aquellos días para los habitantes de Palomares ya era costumbre que todos los días exactamente a la misma hora de la mañana, veían el paso de los aviones  sobre la desembocadura del río Almanzora, por esa razón ya nadie ponía atención en ellos, pero ese día la rutina cambiaría dramáticamente, muchos habitantes de la zona oyeron una fuerte explosión en el cielo, muchos fueron testigos del momento exacto de la colisión y posterior explosión, mientras que otros al mirar vieron con horror como los restos de dos aviones caían envueltos en llamas y además de unos cuantos paracaídas con lo que obviamente pensaron que se trataría de los pilotos de las aeronaves, algunos habitantes corrieron hacia uno de los paracaídas que cayó en las cercanías, mientras miraban con atención como el resto de paracaídas caía al mar, mientras el caos se apoderaba de la población que vio como grandes secciones de fuselaje caían, incluso una de estas grandes partes cayó a metros de la escuela del pueblo y otras en los terrenos del cementerio local. Lo que la gente ignoraba hasta ese minuto era que efectivamente los paracaídas que habían visto correspondían a los cuatro tripulantes que habían sobrevivido al accidente pero ignoraban que otros dos  paracaídas correspondían a dos de las cuatro bombas termonucleares que llevaba el B-52, estas bombas eran del tipo Mark 28 modelo B28RI de 1,5 megatones cada una y con un peso de 800 kg , dos de estas bombas quedaron casi intactas gracias a sus paracaídas, una cayó cerca de la desembocadura del río Almanzora en tierra, y la segunda lo hizo en el mar Mediterráneo mientras las otras dos cayeron sin paracaídas en sectores de la sierra las que por la fuerza del impacto se rompieron en pedazos al detonar el explosivo convencional que contenían lo que ocasiono que se liberara el contenido radiactivo, pero la reacción en cadena que habría ocasionado la explosión nuclear no se produjo debido al sistema de seguridad que impide que esto ocurra, pero lo que no se pudo evitar fue que  el plutonio a esas altas temperaturas producto de la explosión y en contacto con el oxígeno ardiera, produciendo una nube de contaminación  o aerosol la que por efecto del viento se expandió y sus componentes se depositaron en zonas de cultivos, de montes bajos incluidas zonas urbanas en un radio de 226 hectáreas. Las bombas caídas en Palomares eran bombas de fusión o sea termonucleares, cada una con un poder de destrucción entre 7 a 10 veces mayor a las lanzadas sobre Hiroshima y Nagazaki

Rápidamente luego del accidente el SAC lanzo su alerta en código “Broken Arrow”, o Flecha Rota que es el nombre que reciben este tipo de operaciones para buscar artefactos nucleares perdidos, las tareas dieron frutos el primer día a pocas horas de accidente, recuperando las tres que habían impactado en tierra, pero de la que había caído en el mediterráneo no se tenía idea, pero existía la certeza de que la cuarta bomba podría estar intacta. El entonces viceministro del gobierno, Agustín Muñoz Grandes dio la orden al presidente de la Junta de Energía Nuclear, Jose Maria Otero, para que fuera enviado a la zona de Palomares el comandante del cuerpo de ingenieros aeronáuticos del Ejército del Aire, Guillermo Velarde quien, a su vez, era físico y experto en energía nuclear, a su llegada a la zona Velarde pudo dar cuenta del estado y de cómo existían restos de plutonio de las bombas.

Mientras para el gobierno de Estados unidos el tiempo corría en su contra ya que todo indicaba que la bomba caída en el mar podía estar en buenas condiciones, lo que hacía pensar en la posibilidad de que el artefacto pudiese estar siendo buscado por otros países de forma paralela , como Francia incluso España, que para entonces estaba muy interesada en la creación de su propia bomba atómica, pero el principal temor existente para Estados Unidos en ese minuto era que la bomba cayera en manos soviéticas, para quienes hubiese sido de una gran ayuda encontrar la bomba norteamericana en buenas condiciones y así hacerse de los códigos de armado y algún otro valioso secreto militar. Fue ante este temor y con la previa autorización del gobierno estadounidense que la Armada de los Estados Unidos desplegó un inmenso operativo de búsqueda que incluía un gran número de buzos, treinta y cuatro buques y cuatro minisubmarinos. La búsqueda fue ardua y tras 80 días la bomba fue localizada por el minisubmarino ALVIN a una profundidad de 869 metros y a cinco millas de la costa, finalmente la tarea de recuperación de la bomba llego a buen puerto, esta pudo ser localizada gracias a las coordenadas que proporciono un pescador de la zona ,conocido mas tarde y luego del incidente como “Paco el de la bomba” quien ese día se encontraba en sus labores de pesca y que pudo ver que se trataba de un objeto metálico por lo que memorizo y triangulo mentalmente la zona de la caída.

Bomba recuperada desde el fondo marino en la cubierta del USS Petrel

LOS TRABAJOS DE LIMPIEZA

A pesar que Estados Unidos había iniciado una operación “Broken Arrow” lo que claramente significaba la búsqueda de un artefacto nuclear desaparecido, ocurrió un hecho inaudito y fue la nula preocupación que se dio a los habitantes de las zonas afectadas, no se midieron cuales áreas estaban realmente contaminadas y peor aun no se evacuo a la población lo que debió ser la prioridad , incluso sabiendo que ya era de amplio conocimiento que habían caído cuatro bombas nucleares de las cuales dos se habían abierto con pérdida de material radiactivo, sin duda lo más importante para Estado Unidos era recuperar las bombas para así evitar un posible espionaje internacional, incluido el mismo gobierno de Franco ,que por esos años como se sabe, tenía un gran interés en poder crear su propia bomba atómica.

Para las labores de búsqueda que se extendieron desde el 17 de enero al 11 de abril, EE. UU envió alrededor de 1.600 hombres pertenecientes a sus fuerzas armadas, en su mayoría de la Fuerza Aérea, dentro de los cuales habían 107 del Ejército, 37 de la Armada y otras 38 personas, al parecer civiles, del total de los enviados la gran mayoría fueron asignados para trabajar por periodos de dos semanas, pero algunos llegaron a participar del operativo hasta por 85 días, la mayoría del personal fue instalado en Camp.Wilson un campamento ubicado en la playa de Quitapellejos. Por su parte el gobierno español desplegó a la zona un número importante de hombres de la guardia civil para apoyar las tareas de limpieza a quienes se les sumaron los mismos habitantes de Palomares, quienes fueron contratados por las autoridades, es en este punto donde quedo nuevamente demostrado el poco interés de los gobiernos por las personas ya que salvo un pequeño grupo de efectivos norteamericanos estaban equipados con trajes especiales para evitar la contaminación, mientras que el resto incluidos los civiles no contaban con ningún tipo de protección, esto quizás pudo haber sido una estrategia para prolongar el secretismo y convencer a la población de que no habían riesgos de contaminación radiactiva.

Traslado de material radiactivo : Imagen ,Victor Skaar

Fue entonces la prensa internacional que comenzó a divulgar la noticia de una posible contaminación radiactiva con la caída de las bombas, lo que llamó la atención de los medios locales, pero estos no le dieron la importancia debida, hay que recordar que la dictadura de Franco manejaba los medios periodísticos, por ende, ante el incidente se centraron en la anécdota de “Paco el de la bomba”

Es en medio de esta estrategia comunicacional que se da el llamado “Baño de Fraga”, que no fue mas que una nueva maniobra para negar la existencia de radiactividad en la zona, en este mediático evento televisado el 8 de marzo de 1966, el entonces Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga y el embajador de EE. UU en España, Angier Biddle Duke, llegaron hasta las playas de Palomares para luego ingresar al mar y nuevamente hacer ver a la gente que la zona estaba libre de contaminación, pero tiempo más tarde se sabría que el famoso baño no se había realizado en las playas de Palomares, sino en las playas de Mojacar, ubicadas a 15 kms. Del lugar del accidente. Dentro de esas medidas de desinformación mediática el embajador norteamericano llego a señalar “Estos pueblos eran desconocidos y hoy tienen fama universal… sí, en efecto, probablemente hemos metido a esas gentes en nuestro tiempo” mientras que fraga dijo “Puedo asegurar rotundamente, que no hay en la tierra ni en el mar, ningún tipo de contaminación”.

El Baño del Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga y el embajador de EE. UU en España, Angier Biddle Duke,

Durante el tiempo que duraron las tareas de limpieza de las zonas afectadas se lograron llenar 4.810 tambores de 208 litros cada uno, completamente llenos de residuos entre tierra y cultivos contaminados con radiación, estos residuos fueron trasladados por vía marítima a EE. UU donde quedaron depositados en el centro de reprocesamiento para materiales nucleares de Savannah River Facility de Carolina de Sur, finalmente las operaciones tuvieron un costo para Estados Unidos de alrededor de 80 millones de dólares de la época. Pero lo que no se conoció en ese momento fue que en la zona quedaron alrededor de 50.000 metros cúbicos de tierras contaminadas , hecho que no se conoció hasta la vuelta de la democracia a España, por otra parte durante la limpieza misma y como resultado del mismo movimiento de vehículos , maquinarias y el arado de las tierras, el plutonio volvió a quedar en suspensión y por el efecto del viento , muchos campos y construcciones se vieron nuevamente contaminados, incluso pudiendo ser inhalado por las personas, sin embargo ese no fue el único daño que tuvieron que soportar los habitantes de la zona, principalmente agrícola ya que muchos lo perdieron todo por la radiación, cultivos, producción lechera y muchas de esas tierras no pudieron volver a producir , todo esto sumado al estigma que cayo sobre la zona ,pues de otras zonas se negaron a comprar productos que venían desde Palomares.

Labores de limpieza de residuos : Imagenes Victor Skaar

PROYECTO INDALO

Una vez terminadas las tareas de limpieza, el Departamento de Energía de EE.UU y la Junta de Energía Nuclear firmaron el Proyecto Índalo, el que consistiría en llevar un seguimiento de la población potencialmente afectada y de la actividad residual de suelo, fauna y flora así mismo recopilar información sobre la presencia de plutonio y uranio en las personas que se habían visto expuestas y las concentraciones de plutonio en el aire en áreas agrícolas contaminadas ya fuese por absorción del suelo a por dispersión a causa del viento y estudiar la migración del óxido de plutonio en el suelo removido hasta una profundidad de 30 cms.

Tras la transformación, en 1986, de la Junta de Energía Nuclear en el actual Centro de Investigaciones Energéticas, medioambientales y tecnológicas (Ciemat) se mantuvo la colaboración en la vigilancia de los efectos del accidente.

Según los sucesivos estudios, el riesgo consistiría en que las partículas contaminantes, que están adheridas a los suelos, pudieran ser ingeridas o inhaladas por su transferencia a alimentos o al aire. Ambas vías se controlan en la actualidad gracias al control de acceso y vallado de los terrenos de las zonas afectadas.

Vallado actual de las zonas contaminadas

A pesar de que las misiones internacionales de verificación siempre consideraron que los estudios radiológicos y de vigilancia eran apropiados y que debían continuar en el tiempo, Estados Unidos financio el proyecto hasta el año 2009 y en 2010 el gobierno norteamericano decide que ya no aportara mas dinero pues no tiene sentido seguir aportando fondos.

En el año 2018 presidente de Estados Unidos Donald Trump dio a conocer que no estaba dispuesto a llevarse la tierra contaminada que aun estaba en la zona de Palomares, según una respuesta parlamentaria donde se indicaba que la administración republicana daba a entender que “no se consideraba vinculada” con el acuerdo en esta materia que en el año 2015 bajo la administración Obama habían logrado el entonces ministro de asuntos Exteriores, Jose Manuel Garcia-Margallo y su homólogo estadounidense, John Kerry. En 2017 el grupo Ecologistas en Acción presento una demanda ante la Audiencia Nacional española, para que las tierras contaminadas fueran limpiadas, en la demanda la organización proponía almacenar los residuos de forma temporal hasta que EE. UU asumiese su responsabilidad. Sin embargo, hasta la fecha y 54 años después del accidente que afecto a todo un pueblo de manera económica, social y emocionalmente, aun esta a la espera de una solución definitiva y peor aun no se ve que este panorama llegue a cambiar en el corto plazo.   

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