A 80 años de la Batalla de Inglaterra

Sobrevuelo

Entre julio y octubre de 1940 los cielos de Inglaterra y el canal de la mancha fueron el escenario de la mayor batalla aérea que hasta entonces se había visto, donde la Luftwaffe alemana y la RAF inglesa lucharon por el control aéreo por cuatro meses y por primera vez en la historia una batalla se libraría solamente usando la fuerza aérea, esta vez el resultado del enfrentamiento no tendría la necesidad de utilizar grandes ejércitos de hombres que lucharan en tierra sino que el desenlace estaría en las manos de unos cuantos miles de pilotos y de la nueva arma , El Radar que a lo largo de la batalla sería una pieza fundamental para los Ingleses. Por otra parte, al final del conflicto sobre Gran Bretaña quedaría de manifiesto una serie de errores por parte del alto mando alemán que serían a la larga los que marcarían el final de la contienda.

Hermann Goering

Con la evacuación del ejército anglo-francés de Dunkerke (26 de mayo de 1940) y la posterior rendición de Francia el 25 de junio de 1940, Hitler daba por concluida la campaña de guerra relámpago o “Blitzkrieg”,con la capitulación de Polonia, Bélgica y Holanda, pero aunque esta campaña demostraba la gran superioridad alemana en el campo de batalla dejaba al Estado Mayor General Alemán con un nuevo y gran desafío, preparar y ejecutar la invasión de Gran Bretaña la que tendría el nombre clave de “Seelöwe” o “León Marino” y la que estaba pensada desde 1939 y que desde entonces se había visto retrasada por las continuas discrepancias que existían entre grupos dentro del Ejército y la Armada en donde solo había una concordancia entre estos grupos y era que se debía preparar un asalto con fuerzas terrestres a Gran Bretaña para así evitar una campaña lenta que podría durar años con el consiguiente desgaste económico sumado a las pérdidas significativas que podrían sufrir las fuerzas aéreas y navales y que ahora les dejaba tan solo tres meses para ser ejecutada antes que el mal tiempo se hiciera presente sobre Inglaterra y el canal de la mancha, por su parte el comandante en jefe de la Kriegsmarine, Erich Reader incito a Hitler con el tema de la invasión el día 21 de mayo, pero finalmente y después de algunas acciones diplomáticas que buscaban lograr la paz, Hitler dio la orden de inicio a los preparativos de “León Marino” el día 2 de julio de 1940.

LA ROYAL AIR FORCE

Para 1940 la Real Fuerza Aérea británica o RAF ( Royal Air Force) se encontraba muy por debajo la Luftwaffe tanto por la cantidad de aviones como por su calidad de estos, en ese entonces el único avión que podía igualarse al caza Alemán Messerschmitt Bf-109 era el Supermarine Spitfire quedando aun mas por debajo los Hurrican Mk, las estadísticas dejaban en desventaja de 3 a 1 a la RAF ante este escenario quedaba en evidencia que la Royal Air Force tendría que hacer esfuerzos sobre humanos y depender de casi un milagro para llevar adelante la defensa de los cielos de Inglaterra, siendo quizás la única ventaja que se podía tener sobre los alemanes era que si un piloto era derribado, este tenia la posibilidad de saltar en paracaídas y caer en territorio propio, ser rescatado y así tener la posibilidad de volver a la lucha, cosa que para los pilotos alemanes era totalmente opuesto.

Marshal Sir Hugh Dowding

Para poder hacer frente a la poderosa Luftwaffe de Hitler la RAF contaba con un total aproximado de 1.054 aviones para defender las islas británicas, de este total 704 correspondían a Spitfires y Hurricanes, que eran los más modernos y eficaces, el resto se dividía en los ya casi obsoletos bimotores Bristol Blenheims, Boulton Paul Defiant y biplanos Gloster Gladiator. El resto 350 aviones aproximadamente se encontraban en reserva.

Posterior a la evacuación de las playas de Dunkerque la RAF y los demás servicios tuvieron seis semanas de descanso, mientras tanto el reconocimiento fotográfico y las patrullas costeras monitoreaban los movimientos de las fuerzas alemanas en el continente, y pronto se hizo evidente que cualquier invasión del país probablemente se dirigiría a las playas en el sureste de Inglaterra. En los primeros días de julio, el comandante en jefe del mando de caza de la RAF Sir Hugh Dowding tenía cincuenta y cuatro escuadrones operacionales equipados. Dos de los escuadrones estaban equipados con aviones Boulton Paul Defiant y seis con Bristol Blenheims, este último era empleado principalmente en el rol de caza nocturno. Se organizaron en cuatro Grupos de los cuales veintidós escuadrones formaban  el Grupo Nº 11 en Londres el que era comandado por el Vice Mariscal del Aire Keith Park ,en el sureste entre Liverpool y Duxford catorce escuadrones formaban el Grupo Nº 12, que estaba bajo el mando del Vice Mariscal del Aire Trafford Leigh-Mallory; otros catorce escuadrones funcionaban en el Grupo N°.13 entre Escocia y Ulster Irlanda del Norte bajo el mando del Vice Mariscal del Aire Richard Saul y, por último, un nuevo Grupo en el sudoeste de Inglaterra, el N° 10 que abarcaba desde la costa de Portsmouth a Plymouth y que era comandado por el vice mariscal de aire Sir Quintin Brand, que tenía solo cuatro escuadrones. En esta etapa. Dowding tenía el control estratégico de todos los activos del Comando de combate y él era responsable de la defensa de globos cautivos a través de los grupos de combate. También ejerció el control general de los otros elementos que fueron clave en la defensa aérea de Gran Bretaña, cómo los cañones antiaéreos y los reflectores; El reemplazo de aviones perdidos durante la debacle en Francia fue un tema urgente y que debía ser subsanado rápidamente ante esta situación Winston Churchill designó al barón de la prensa, Lord Beaverbrook, para dirigir el recién creado Ministerio de Producción de Aeronaves, y quien con su enfoque vigoroso desempeño un papel importante en la movilización de recursos industriales los que pronto comenzaron a dar resultados en la producción de cazas nuevos y reparados La otra gran preocupación de Dowding era el reemplazo de los pilotos, los que eran muchos menos que la cantidad de aviones disponibles Se pidieron voluntarios a todos los sectores y algunos fueron transferidos de los otros comandos de la RAF, en particular el Comando de Cooperación del Ejército,por lo tanto se tuvieron que aceptar todas las solicitudes de ingreso, adelantar el adiestramiento y muchos jóvenes dejaban la universidad y los institutos para ingresar a la RAF,en definitiva la mayoría de los nuevos pilotos eran lanzados al aire casi sin experiencia.

Hurricanes Mk del escuadrón No. 245 ,1940

EL RADAR

Mientras Alemania preparaba el ataque en Inglaterra todo el mundo se preparaba para hacer frente a la invasión y a la ofensiva aérea, para ello se desplegaron por toda la isla gran cantidad de observadores, la inmensa mayoría voluntarios de la defensa local o LDV (Local Defense Volunteers),además se había sembrado globos cautivos en diferentes zonas del país principalmente en Londres para entorpecer las acciones de las escuadrillas de aviones alemanes, en resumen prácticamente todos los ciudadanos cooperaron de alguna manera para la defensa de la isla, ya fuera cavando trincheras, construyendo defensas, como auxiliares incluso algunos ingeniando inventos que ayudaran a detener la invasión.

Pero los británicos desde antes que comenzara la guerra venían desarrollando una nueva tecnología: El Radar, en conjunto con los norteamericanos produjeron un sistema que pudiera detectar objetos distantes utilizando ondas de radio, básicamente se trataba de producir una descarga rápida de ondas de radio mediante un transmisor las que se irradiaban desde una antena, así los objetos solidos reflejaban estas ondas y la fuente emisora recogería el eco producido, de esta forma y tomando el tiempo transcurrido entre la emisión y la recepción podían calcular a que distancia se encontraba el objeto. Con este nuevo invento y en combinación con la intercepción de los códigos alemanes, tuvieron la capacidad de detectar aviones enemigos mucho antes de que entraran a espacio aéreo británico y así poder interceptarlos con los escuadrones de la RAF. Gracias a esta nueva “arma” la Luftwaffe quedo incapacitada para tomar por sorpresa a los británicos lo que se tradujo en grandes pérdidas para la aviación alemana, según cálculos, los británicos destruyeron en promedio ocho aviones enemigos por cada avión británico perdido. Las antenas de radar fueron instaladas en puntos estratégicos a lo largo de toda la costa británica y abarcaba gran parte del canal de la Mancha

Antenas de radar de Poling, Sussex.

LA LUFTWAFFE

Mientras la RAF se preparaba para el combate, la poderosa Luftwaffe se volvió a desplegar y estaba lista para destruirla o al menos esa era la convicción que tenía el alto mando. Comandada por el Generalfeldmarschall Hermann Goering, que más tarde sería promovido a Reichmarschall, había adquirido una considerable experiencia y bautismo de fuego con su Legión Cóndor durante la Guerra Civil española, que estalló en 1936. Esta guerra proporcionó un campo de entrenamiento idóneo para los nuevos aviones, así como experiencia de combate. para sus pilotos y tripulaciones, que resultaron invaluables en las victoriosas campañas de Alemania en Polonia, Noruega y Europa Occidental en 1939 y la primavera de 1940.

El Tercer Reich había concentrado la mayor fuerza aérea jamás vista hasta entonces para lograr la neutralización de Inglaterra, para ello disponían de 2.600 aviones, que se desplegarían desde Noruega hasta Francia, de esta totalidad de aviones 980 eran cazas, 1200 bombarderos, 280 bombarderos en picada Stuka y 140 aviones de reconocimiento. Esta gran flota se dividió en tres áreas específicas, la 2da flota Aérea del Mariscal Albert Kesserling en Bélgica y Holanda, la 3ra Flota Aérea (Luftflotten)del General Hugo Sperrle en Francia y la 5ta Flota Aérea del General Hans -Jurgen Stumpf en Noruega.

Formación de bombarderos Heinkel He 111

La superioridad de los aviones alemanes por sobre lo británicos ya es conocida, pero no por eso estaban libres de problemas, uno de estos era el que sufrían los cazas Messerschmitt Bf-109, que estaban a la par con el Supermarine Spitfire, pero tenia su punto en contra en la autonomía de vuelo, la que era de tan solo 80 minutos, lo que solo le permitía volar una misión de 30 minutos sobre Inglaterra. Dentro de la flota alemana estaban los cazas pesados Messerschmitt Bf-110, aviones bimotores que competían directamente con los Hawker Hurricane, los pilotos de RAF ya en las primeras incursiones de los Bf-110 pudieron dar cuenta que su maniobrabilidad era bastante reducida en combate en comparación de los cazas ingleses. En cuanto a bombarderos la Luftwaffe contaba con el recién estrenado Junkers Ju-88, que resultaría como uno de los aviones mejor evaluados de la campaña, los que en compañía de los Heinkel He-111y Dornier Do-17 demostraron ser capaces de arrasar con ciudades enteras y por ultimo contaban con el bombardero en picada Junkers Ju-87 Stuka,el que se transformaría en el terror en cuanto a blancos selectivos y que había quedado demostrado en Dunkerke.

Messerschmitt Bf-109

Sin embargo, la Luftwaffe que se enfrentó al Comando de Cazas británico en el verano de 1940 había sido diseñada principalmente para apoyar al ejército, y no para pelear una guerra de gran envergadura por sí sola. además, la fe ciega en las tácticas de Blitzkrieg había creado un alto nivel de exceso de confianza y la expectativa de que la RAF, que por esos días se encontraba muy maltratada pronto sería destruida fácilmente, creando así las condiciones necesarias para la invasión de Gran Bretaña. El Alto Mando alemán vio el Canal de la Mancha como un río ancho, con los bombarderos Junkers 87 Stuka jugando el mismo papel clave que en campañas anteriores.

La tarea de estos Luftflottes era despejar el Estrecho de Dover y bloquear Gran Bretaña atacando puertos y embarques, junto con la utilización de minas en las rutas marítimas y entradas de puertos. Una tarea crucial era lograr la superioridad aérea sobre la RAF en preparación para la Operación.

LA PRIMERA FASE, ATAQUE A LOS CONVOYES (10 DE JULIO 7 DE AGOSTO)

Aunque la Luftwaffe había estudiado las defensas británicas a principios de julio el día 10 de dicho mes de 1940, pasada la una y media de la tarde se daba por iniciada primera fase de la Batalla de Inglaterra, “Kanalkampf”, o Batalla del canal cuando 26 Dornier Do-17 escoltados por un número significativo de cazas Bf-109 y Bf-110 los que se posisionaron sobre un convoy que navegaba en el golfo de  de North Foreland,cercano a Dover, ante esta primera agresión los cazas Spitfire y Hurricane se lanzaron al aire para interceptar las formaciones alemanas, pero antes que los cazas ingleses lograran alcanzar a los bombarderos, los cazas alemanes se dividieron dando paso al primer combate aéreo de la batalla, por su parte los Do-17 continuaron sobre su objetivo y lanzaron sus bombas sobre los barcos. El saldo para el final de esta primera incursión fue de ocho aviones de la Luftwaffe derribados, de los cuales 7 eran cazas Messerschmitt Bf-109 y un bombardero Dornier Do-17, mientras que las RAF perdió 7 aviones, de ellos 4 eran Spitfire y 3 Hurricane, además fueron hundidos un crucero de guerra y cuatro buques mercantes por efecto de las bombas.

El día 11 de Julio entraron en acción los Junkers Ju-87 Stuka, bombardeando las instalaciones de Portland mientras otra grupo de Ju-87 Do-17 y Bf-110 hiciero lo mismo sobre las instalaciones de radar en la costa británica, mas tarde fue el turno de los Heinkel He-111 los que bombardearon Southampton, la isla de Wigh,Portsmouth y Solent

Junkers Ju-87 Stuka

El día 16 de julio Adolf Hitler emitió su Directiva Operativa No.16: que indicaba “Como Inglaterra, a pesar de su desesperada situación militar, no muestra signos de estar lista para llegar a un acuerdo, he decidido preparar una operación de desembarco contra Inglaterra y, si es necesario, llevarla a cabo.” El objetivo de esta operación será eliminar la patria inglesa como base para el enjuiciamiento de la guerra contra Alemania y, si es necesario, ocuparla por completo.

Durante esta etapa los pilotos de la RAF se encontraron cara a cara con dos de los mejores pilotos de combate de la Luftwaffe, el mayor Adolph Galland del Jagdgeschwader 26 (JG26) y el mayor Werner Molders del Jagdgeschwader 51 (JG51). Ambos rápidamente serian nombrados Kommodore (Comandante de Ala) de sus unidades.

Molders,Goering y Galland

El tráfico marítimo desde Dover sufrió ataques constantes durante esta primera fase y la Royal Navy perdió una cantidad importante de destructores por los bombardeos de la Luftwaffe El 24 de julio. el Escuadrón No.54 estuvo muy involucrado en la defensa contra ataques a los convoyes en las cercanías de Dover. La Luftwaffe perdió catorce aviones. Los ataques continuaron al día siguiente, junto con los E-boats que intentaron penetrar en la Royal Navy logrando hundir dos destructores. Él 27 de julio Dover fue nuevamente atacado y el puerto fue abandonado como base de avanzada para los destructores anti-invasion. Esto significaba que las defensas del estrecho ahora dependían más que nunca de la RAF.

Los ataques contra Dover se habían vuelto tan graves que el Ministerio del Aire emitió instrucciones especiales para el comando de combate para atacar a las fuerzas enemigas que se acercaran al puerto con fuerzas superiores siempre que fuera posible Para lograr esta concentración en el sureste, se solicitaron más escuadrones y se hizo un mayor uso de los campos de aviación en Hawkinge y Manston

Pilotos de la RAF corren hacia sus aviones después de dada la alerta de bombardeo

Durante más de tres semanas, la Luftwaffe mantuvo sus ataques contra los convoyes que sufrieron grandes pérdidas, el almirantazgo detuvo los convoyes el 10 de agosto y la Luftwaffe continuó investigando las defensas del comando de combate. se habían expuesto las debilidades, pero la sólida organización establecida por Dowding le permitió a él y a los comandantes de su grupo rectificarlos rápidamente. Durante este período, el comando de bombarderos y costeros había mantenido la presión contra los objetivos enemigos, con el efecto de mantener a algunos de los cazas alemanes retenidos de vuelta en los países ocupados para tareas defensivas

Se aprendieron valiosas lecciones durante este período. La rígida formación de ‘Vic ‘, utilizada por los pilotos de la RAF, fue menos efectiva que la formación más flexible y de apoyo mutuo de la Luftwaffe, la Schwarm, una táctica perfeccionada durante la Guerra Civil española. En esta fase también había resaltado claramente las limitaciones de caza Paul Defiant de la RAF. Además, la Luftwaffe había descubierto las limitaciones del Messerschmitt Bf 110 como caza de escolta, el que no era rival para los Hurricans y Spitfires. Esto condujo al desvío de algunos de los excelentes Messeschmitt Bf 109 para actuar como una escolta cercana para la gran fuerza de bombarderos, a pesar del alcance limitado del caza monomotor, apenas podía llegar a Londres, esto impuso una gran restricción en la efectividad de estos aviones, lo que a su vez tendría una influencia significativa en las batallas por venir.

A lo largo de esta fase, Dowding había dedicado cuidadosamente sus recursos y había habido una acumulación constante de pilotos y aviones. Los escuadrones en el Comando de combate habían sido reforzados por la disponibilidad de los Escuadrones Polacos No 302 y 303 y el Escuadrón Checo No.310, con el Escuadrón No.1 (RCAF) en entrenamiento. Todos se unirían a la batalla y actuarían con gran valor…

SEGUNDA FASE: ADLER TAG (8-23 DE AGOSTO)

La primera fase de la ofensiva alemana sobre Gran Bretaña había dejado muy en claro que el principal objetivo de la Luftwaffe debía ser destruir a la RAF en conjunto con su industria aeronáutica, solo de esta forma se podría llegar a ejecutar la tan anhelada invasión, esta nueva operación recibió el nombre de Adler Tag o Dia del águila.

El 1 de agosto, Hitler emitió su Directiva No.17, en la que ordenó a la Luftwaffe ‘usar todas las fuerzas a su disposición para destruir la Fuerza Aérea Británica lo más rápido posible’. Y así, la orden para Adlerangriff, el “Ataque de las Águilas”, fue dado. Esto fue seguido el 8 de agosto por Goering emitiendo su orden del día a unidades de Luftflotte 2, 3 y 5 para la Operación Adler Tag (Día del Águila) en la que debían “borrar la Fuerza Aérea Británica del cielo” dentro de una hora de transmitida la orden, los descifradores de códigos en Bletchley habían descifrado la señal y estaba en manos de Churchill y Dowding.

El peso de los ataques sumado a la amargura de la lucha estaba en una nueva escala. gran parte se centró en un convoy, CW 9 con el nombre en clave «Peewit», escoltado por nueve buques de guerra. El convoy de veinte barcos había navegado desde el estuario del Támesis la noche anterior, pero los radares enemigos en los acantilados de Cap Blanc Nez lo habían detectado. La primera incursión matutina de una fuerza de Ju 87, escoltada por Bf 109, se interrumpió, pero una segunda oleada a la hora del almuerzo logró abrirse paso y dispersar el convoy. Un ataque aún mayor se montó a última hora de la tarde y siete escuadrones de combate fueron alertados inmediatamente. La escala del combate superó todos los enfrentamientos anteriores y los Ju-87 sufrieron graves pérdidas. Los primeros disparos del combate fueron hechos por J.A.R. Peel, comandante del Escuadrón No.145, que dirigió en los tres ataques. El escuadrón abatió once aviones enemigos y dañó a otros cinco. Durante el día, treinta y un aviones enemigos fueron derribados por la pérdida de diecinueve cazas de la RAF.

Temprano en la mañana del 11 de agosto, la estación de radar Ventnor detectó una gran numero de bombarderos enemigos reuniéndose sobre Cherburgo antes de dirigirse hacia la base de la Royal Navy en Portland y el puerto de Weymouth. Los Escuadrones No1 y 609 fueron alertados, y otros se pusieron en disposición inmediata. Pronto se dieron cuenta de que la Luftwaffe estaba montando una incursión importante, y a media mañana ocho escuadrones de Hurricans y Spitfire estaban involucrados en feroces peleas de perros con la escolta de cazas. Esto permitió que muchos de los Heinkel 111 y Junkers Ju 88 bombardearan desde un alto nivel e infligieran daños considerables en Portland y Weymouth. Las pérdidas en ambos lados fueron altas, con la Luftwaffe perdiendo treinta aviones y la RAF un número similar.

Estelas de condensación dejadas por los aviones Ingleses y alemanes durante los combates

El 12 de agosto, la Luftwaffe dirigió su atención a los campos de aviación de combate de la RAF y las estaciones de radar esta vez la Batalla avanzó hacia tierra firme. La Luftwaffe tenía como objetivo eliminar las antenas de radar de alerta temprana, permitiendo que un grupo de bombarderos aprovechara la falta de cobertura de radar para efectuar ataques pesados contra los aeródromos de combate. La vital Estación Chain Home (CH) en Ventnor en la Isla de Wight fue una de las cuatro estaciones RDF seleccionadas para el ataque. Quince Junkers Ju 88 del K651 atacaron al mediodía y fueron interceptados a 10,000 pies ‘justo cuando comenzaron su ataque por el Escuadrón No.152 de Spitfires de Warmwell, ya que el Escuadrón No.609 se enfrentó a los cazas escoltas, Aunque los bombarderos sufrieron pérdidas importantes, de todas formas, infligieron grandes daños, dejando la estación fuera del aire y con la mayoría de los edificios destruidos.

Las estaciones de CH en Dover, Rye y Pevensey en Kent también sufrieron daños por los bombardeos, pero pronto volvieron a funcionar, aunque no antes de que los campos de aviación en la costa sur fueran sometidos a fuertes incursiones. Manston, Hawkinge y Lympne sufrieron graves daños, pero sobrevivieron. Los escoltas de combate de la Luftwaffe se mantuvieron alejados durante los bombardeos e intentaron atraer a los cazas británicos al combate, pero los pilotos de la RAF tenían órdenes de atacar a los bombarderos y no ser arrastrados al combate con los escoltas.

Junkers Ju-88

Para cerrar la brecha en la cobertura del radar que había proporcionado la estación Ventnor, un radar móvil se trasladó a la Isla de Wight y comenzó a funcionar el 23 de agosto hasta que Ventnor fue reparado y volvió a funcionar en noviembre.

Goering había fijado la fecha del 13 de agosto para Adler Tag, pero la poca inteligencia alemana, control y la coordinación igualmente deficientes de los bombarderos y las fuerzas de combate resultaron en una confusión por parte de los atacantes que resulto en grandes pérdidas para Luftwaffe. El Escuadrón No. 609 de Middle Wallop tuvo éxito. Trece de sus Spitfires encontraron una formación de Ju 87 con solo una pequeña escolta y los atacaron desde el sol. Los bombarderos se dispersaron y cinco cayeron en llamas junto con dos de sus escoltas Bf 109. Al final del día de intensos combates en ambos flancos del área del Grupo No.11, la Luftwaffe había realizado 1.485 salidas, su mayor número hasta la fecha se habían perdido trece cazas de la RAF, pero cuarenta y siete aviones alemanes habían sido derribados. La Luftwaffe de Goering no había logrado jactarse de noquear a la RAF.

El fracaso de Adler Tag enfureció a Goering y el 15 de agosto convocó a sus líderes a una conferencia cuando reiteró la necesidad de que los Ju 87 recibieran una fuerte escolta de caza, que debía permanecer con ellos. Mientras tanto, en Francia, la mayor fuerza alemana reunida hasta el momento estaba lista para despegar, y sería el mayor esfuerzo de la Luftwaffe durante la Batalla. El objetivo de los aviadores alemanes era el Comando de combate. Su objetivo era atacar a la organización terrestre y atraer a los cazas britanicos al aire donde serían destruidos o al menos esa era la intensión Se agregó una nueva estrategia con un ataque sincronizado de aviones del Luftflotte 5 con base en Noruega y Dinamarca contra los aeródromos en el noreste de Gran Bretaña, con el objetivo de atraer las reservas de Dowding desde el sur.

Los escuadrones en los Grupos No 5 12 y 13 fueron advertidos, y el ataque del medio día fue repelido con grandes pérdidas. Más al sur, grandes formaciones de bombarderos atacaron los aeródromos, pero nuevamente la inteligencia alemana no pudo identificar los aeródromos clave del sector, lo que resultó en otros menos importantes que fueron los más afectados por los ataques. A lo largo del día, la Luftwaffe había realizado 1.786 salidas por la pérdida de al menos setenta y seis aviones, un día que recordarían como «Jueves Negro».

Derribo de un Bf-110

Al día siguiente, las incursiones en el sur continuaron con furia constante, una gran fuerza de Ju-87 se dirigió directamente a Tangmere, tres escuadrones de Hurricans, No 1, 43 y 601, fueron alertados, pero el aeródromo del sector sufrió daños importantes con muchos incendios y edificios destruidos. Los servicios médicos de la estación se distinguieron. y por su gallardía bajo fuego, el oficial médico superior, el teniente de vuelo Courtney Willey, recibió la cruz militar

Aunque siete bombarderos en picada habían sido destruidos, cada hangar había sido golpeado junto con talleres. Salas de enfermos y el cuartel de los oficiales. Veinte miembros del personal resultaron muertos y muchos más resultaron heridos. Más tarde, el teniente de vuelo James Nicolson, un comandante de vuelo del Escuadrón No.249, se ganó la única Cruz de la Victoria del Comando de combate por haber permanecido en los controles de su Hurrican en llamas para continuar un ataque contra un caza enemigo, que derribó antes de saltar, herido y gravemente quemado. Mientras descendía en paracaídas, un grupo de soldados de la guardia nacional abrió fuego contra él ignorando los gritos que dio para identificarse como piloto de la RAF recibiendo más heridas.

Los esfuerzos de la Luftwaffe para destruir el Comando de Cazas en una semana terminaron con un gran asalto el 18 de agosto, un día conocido como ‘El día más duro’, que vio la lucha más feroz de la batalla, cuando tanto la RAF como la Luftwaffe sufrió una de las mayores pérdidas. Durante el transcurso del día, la Luftwaffe lanzó tres ataques principales, contra campos aéreos en la zona sur de Inglaterra, un ataque coordinado de alto y bajo nivel causó graves daños en Kenley, mientras un ataque similar contra Biggin Hill tuvo menos éxito. Croydon fue golpeado más tarde en el día y sufrió grandes daños, pero cada uno de los aeródromos del sector continuó operando sus escuadrones. Durante la tarde, los Hurricans del Escuadrón No.43 interceptaron una fuerza de bombarderos Ju 87 justo cuando estaban a punto de comenzar un ataque contra el radar de Poling cerca de Chichester. Cinco fueron derribados en cuestión de minutos, antes de que los cazas de los grupos No 152, 601 y 602 aparecieran en la escena para completar la masacre. En total, los cazas británicos derribaron dieciséis Ju-87, y este día en particular marcó la desaparición definitiva del Junkers Ju-87 de la Batalla de Inglaterra debido a que había sufrido pérdidas muy significativas en las semanas anteriores.

Durante los días siguientes, el clima intervino y permitió que el Comando de Cazas tuviera un respiro y la oportunidad de reemplazar aviones y pilotos, aunque la disponibilidad de pilotos siempre fue la mayor preocupación de Dowding. El aumento de la producción de aviones y los milagros realizados por los equipos de tierra en los aeródromos aseguraron que hubiera suficiente disponibilidad.

El 20 de agosto, Churchill se levantó en la Cámara de los Comunes para rendir su inolvidable homenaje al Comando de combate que inmortalizó al puñado de pilotos aliados, concluyendo su discurso con: Nunca en el campo del conflicto humano se le debía tanto a tan pocos.

TERCERA FASE: REVISIÓN TACTICA (24 DE AGOSTO 6 DE SEPTIEMBRE)

Considerada como la fase crucial de la Batalla, la Luftwaffe se esforzó por obligar a la RAF a abandonar sus aeródromos en el sureste y se organizaron fuertes incursiones contra Hornchurch y Manston. Después de Adler Tag la Luftwaffe veía como se le terminaba el tiempo para poder lograr el inicio de la operación “León Marino” antes que el invierno se hiciera presente a eso sumado la gran cantidad de perdidas frente a la RAF, Hitler reunió a Goering y sus Generales para hacer una revisión táctica de la nueva estrategia a seguir.

Hubo dos acontecimientos importantes el 24 de agosto que tuvieron una gran influencia en la conducta del resto de la Batalla. Con todos sus escuadrones en el aire para enfrentar ataques a gran escala, Park convocó a los escuadrones del Vice-Mariscal de Aire Trafford Leigh-Mallory del Grupo No.12 para proteger sus aeródromos al norte del Támesis. Leigh Mallory era nuevo para las operaciones de combate y había sido fuertemente influenciado por uno de sus comandantes de escuadrón, el líder de escuadrón Douglas Bader, que estaba impaciente por atacar al enemigo. Este afirmaba que tres escuadrones formados en un «Gran Ala» serían más efectivos que los escuadrones individuales. Sin embargo, formar un grupo tan grande tomaría tiempo, y, aparte del Escuadrón No.19, los otros escuadrones de Leigh-Mallory llegaron demasiado tarde para evitar daños graves en North Weald, Debden y Hornchurch. La idea del «Gran Ala» sería motivo de controversia para el resto de la Batalla y mucho después.

Hurricans del escuadron N° 85 ,1940

El otro gran evento de este día fue un ataque nocturno por una fuerza de 100 bombarderos, y por primera vez desde 1918 cayeron bombas en Londres, aunque su objetivo principal era el depósito de almacenamiento de petróleo de Thames Haven. Goering estaba furioso porque las órdenes de Hitler habían sido «desobedecidas». Sin embargo, dentro de las veinticuatro horas siguientes el comando de bombardeo precipitó un ataque de represalia inmediato de 81 bombarderos de la RAF contra Berlín, una acción que contribuiría a una cadena de eventos que cambiarían la batalla a favor del Comando de Caza. Fuertes incursiones fueron montadas el 26 de agosto cuando los aeródromos en el sureste y otros al norte del Támesis sufrieron un fuerte ataque. La Luftwaffe sufrió grandes pérdidas, pero el Comando de combate también sufrió mucho con la pérdida de veintiséis aviones, cuatro del Escuadrón No.616 recién llegado. Park estaba muy preocupado de que los cazas del Grupo No.12 una vez más no hubiesen podido proteger sus aeródromos al norte del Támesis, y realizó una clara comparación con el apoyo rutinario y oportuno que recibió del Grupo No.10 al oeste de su área. Comenzaron las incursiones nocturnas contra centros industriales. La lucha intensa continuó. y a pesar de infligir grandes pérdidas contra la Luftwaffle, la pérdida de pilotos de la RAF estaba aumentando

Goering también tuvo problemas. Se volvió cada vez más impaciente con sus pilotos de combate, pero no se dio cuenta de que era su orden que el Bf 109 capaz se adhiriera a los bombarderos y que se restringía en gran medida su libertad de acción. Esta inflexibilidad se sumó al gran consumo de combustible Bf 109 y que limitaba su autonomía para el combate aéreo. Esto causó gran frustración entre los líderes de combate de Luftwaffe. Después de brindar un mayor apoyo a sus bombarderos, Goering transfirió a los cazas del Luftflotte 3 para reforzar los escuadrones en el Pas de Calais. Despojado de sus cazas al, Luftflottle 3 el que se vio obligado a concentrarse en la campaña de bombardeos nocturnos.

Dornier Do-17

Los aeródromos en el sur continuaron bajo un fuerte ataque el 28 de agosto. Un grupo mixto de Dornier Do-17 y Heinkel 111 apareció temprano en la mañana, con una fuerte escolta de Bf 109, en dirección a Rochford y Eastchurch. El Desafío del Escuadrón No.264, predestinado por el III, intentó interceptar, pero cuatro fueron derribados, Eastchurch estaba gravemente dañada, pero era un campo de aviación del Comando Costero y la inteligencia de la Luftwaffe había vuelto a ser deficiente. La oscuridad marcó una serie de ataques contra las ciudades, con más de 100 bombarderos dirigiéndose a Liverpool y causando daños generalizados. Esta sería la primera de las cuatro incursiones nocturnas consecutivas en Liverpool. Las intensas incursiones contra los aeródromos continuaron el 30 de agosto, cuando Biggin Hill sufrió graves daños por un ataque sorpresa de bajo nivel por nueve Junker 88. Un refugio antiaéreo fue alcanzado y el número de muertos fue de treinta y nueve, incluidos muchos miembros de la WAAF. El Cuerpo de Observadores en la costa sur también informó de una fuerte incursión en dirección al Támesis, y los Hurricans del Escuadrón No.85 del Líder de Escuadrón Peter Townsend lanzaron un ataque frontal fulminante y dividieron la formación. La lucha en este día había sido la más intensa experimentada por los pilotos de Dowding hasta ahora, que habían realizado 1.054 salidas.

El día siguiente vio las mayores pérdidas del Comando de combate cuando la Luftwaffe montó grandes incursiones contra los aeródromos de combate, pero fue Biggin Hill el que una vez más sufrió el mayor daño. El Comando de combate perdió treinta y siete aviones, la mayoría de ellos en combate estrecho. Las hazañas de los pilotos siempre se han registrado bien, pero las operaciones de ese día también destacaron sus esfuerzos sobresalientes de aquellos que en tierra trabajaron bajo intensa presión y peligro y emprendieron muchos actos de valentía. Dos WAAF que manejan la central telefónica crucial, el sargento Helen Turner, una veterana WRAF de la Primera Guerra Mundial y el cabo Elspeth Henderson, permanecieron en sus puestos en el bloque de operaciones mientras las bombas llovían una vez más en Biggin Hill. Posteriormente se les otorgó la Medalla Militar por su valentía.

A principios de septiembre continuaron los ataques contra los aeródromos del sector, y Biggin Hill experimentó su sexta incursión en tres días. También se vio un esfuerzo más decidido por parte de la Luftwaffe para atacar las fábricas de aviones, que estaban trabajando horas extras para reemplazar las pérdidas de aviones. Park encargó a algunos de sus escuadrones que cubrieran las fábricas de Hawker y Vickers en el sur. Casi de inmediato estas tácticas valieron la pena. Cuando los bombarderos enemigos intentaron llegar a Brookland, donde se construyeron la mitad de los Hurricans, los escuadrones de la patrulla evitaron daños graves. A principios de septiembre también se produjo una escalada importante en los bombardeos nocturnos de pueblos y ciudades, pero había pocos escuadrones disponibles para atacar a los agresores. No había respiro para el Comando de combate, y los pilotos a veces eran alertados y debían salir a defender el cielo cuatro o cinco veces al día. La lucha intensa e implacable durante el día continuó. y las pérdidas aumentaron con la disponibilidad de pilotos una vez más, causando mucha preocupación a Dowding. Sus fuerzas sufrían de fatiga acumulada y había perdido a 300 pilotos, muchos de los cuales eran los más experimentados, pero solo 270 llegaron para reemplazarlos, la gran mayoría sin entrenamiento y con poca o ninguna experiencia en combate aéreo. Dowding había rotado sus escuadrones y permitió que los exhaustos se movieran hacia el norte para reorganizarse y volver a equiparse, pero para el 7 de septiembre el Comando de Cazas se acercaba a una crisis. La situación en los aeródromos del sector del Grupo No.11 se estaba volviendo crítica, con daños tan graves que se estaban volviendo inutilizables. Con otros aeródromos del grupo dañados, se convirtió en una clara posibilidad de que los escuadrones debieran retirarse a aeródromos más distantes. Durante las dos semanas anteriores, 295 cazas se perdieron y otros 171 sufrieron daños graves. Las fábricas de aviones habían mejorado la producción, pero estaban luchando por mantenerse al día con la tasa de desgaste.

A lo largo de este periodo critico los aviones de reconocimiento fotográfico de la RAF mantuvieron una vigilancia constante de los puertos del canal y lograron evidenciar de que muchas barcazas de desembarco estaban concentradas en los puertos del Canal francés y belga esto llevo al Ministerio del Aire a emitir a los comandos su alerta de invasión N°1 (ataque inminente) con esto el comando de bombarderos intensifico sus ataques contra las barcazas

CUARTA FASE EL BOMBARDEO DE LONDRES ( 7- 30 DE SEPTIEMBRE)

El 7 de septiembre nuevamente sonaron las sirenas de bombardeo en Londres alertando a la población para que corriera a buscar refugio, ese día mas de 1.200 aviones bombardearon sin piedad el estuario del Tamesis y las zonas urbanas a su alrededor, en esta oportunidad 625 bombarderos Heinkel 111 soltaron su mortífera carga sobre la ciudad, mientras eran escoltados por 648 cazas Messerscmitt Bf-109, los que en total realizaron 1.014 salidas, transformando aquel día en el más trágico de la batalla, en donde 490 civiles perdieron la vida y otros 1.200 resultaron heridos. Las bombas ocasionaron grandes incendios en los depósitos de combustible de Thameshaven los que cubrieron a Londres con una densa capa de humo negro. Por la noche el panorama no cambiaria y la ciudad nuevamente seria azotada por las bombas lanzadas desde bombarderos Heinkel 111 y Junkers Ju-88, esta vez se realizaron 255 salidas sobre Londres.

Heinkel He-111 bajo ataque de un Spitfire

Justo cuando los problemas para Dowding aumentaban, Goering tomo la sorprendente idea de suspender los ataques contra los aeródromos de la RAF y ordeno a los bombarderos atacar Londres, este  con su extravagancia característica, subió a su tren de lujo y se mudo a Pas de Calais, para tomar el mando del asalto aéreo de manera personal, esa mañana del 7 de septiembre fue inusualmente tranquila y durante seis horas casi no hubo actividad, pero a media tarde todo cambio, llagaba un informe del cuerpo de observadores desde Hundreds que daba cuenta de cientos de aviones se acercaban a la costa cercana a Dover. A las 4:30 p.m. Park había ordenado el despegue de veintiún escuadrones de cazas que estaban ubicados a 112 kms. De Londres, mientras los cazas tomaban altura los aviones se enfrentaron a un muro de bombarderos alemanes y se lanzaron al ataque.

Casi 1,000 bombarderos, junto con una escolta de caza pesada, habían sido enviados para emprender un ataque total contra Londres. Las bombas llovieron en los muelles y los incendios estallaron, lo que solo sirvió para proporcionar un faro para los bombarderos nocturnos. La guerra había llegado a la población civil y las bajas eran altas. Debían soportar muchas noches de bombardeos y la destrucción casi total de la ciudad.

El 9 de septiembre Goering ordenó nuevamente bombardear Londres durante todo el día, utilizando los bombarderos de Kesserling los que serian escoltados por los cazas y envió los bombarderos del Luftflotte 3 de Sperrle por la noche, pero esta vez sin escolta. Mientras tanto y a pesar del abandono de Goering para continuar con la destrucción de los aeródromos de la RAF, en favor de destruir la voluntad de la población de Londres, Hitler siguió adelante con su intención de lanzar su operación “León Marino”. Decidió entonces emitir la orden de advertencia para la invasión el 14 de septiembre, con la intención de iniciarla diez días después, suponiendo que Goering a esas alturas ya habría ganado la superioridad aérea. Aun no queda claro como esperaba que eso sucediera después que la Luftwaffe había cambiado la destrucción de los aeródromos por los ataques a Londres.

Los combates cortos y la baja en las perdidas de aviones por parte de la Luftwaffe en los últimos días llevaron a los generales a creer que el Comando de Combate comenzaba a colapsar, esta visión de transmitió a Goering y a Hitler, de hecho Park simplemente había cambiado sus tácticas para enfrentarse a la Luftwaffe con la máxima fuerza, estableciendo un sistema de preparación diferente y ordenó a sus escuadrones atacar en una serie de pares, con los Spitfire para enfrentar a los Bf-109 y a los Hurricanes para atacar a los bombarderos y sus escoltas cercanas. Mientras continuaban los ataques nocturnos contra Londres se fortalecieron las defensas antiaéreas. Por otra parte, se habían organizado incursiones nocturnas sobre Southampton y Portsmouth.

Heinkel He 111 bombardeando Londres

Hitler reunió a sus comandantes en Berlín el día 13 de septiembre, elogiando a la Luftwaffe por sus esfuerzos, pero nuevamente reconoció que para una invasión exitosa se requería tener la superioridad aérea absoluta, culpo al clima reciente por impedirle no lograr esto, pero claramente una vez mas había sido alimentado por un servicio de inteligencia demasiado optimista. A pesar de haber perdido ochenta barcazas a manos de los bombardeos de la RAF, así como las reservas de la Marina, Hitler decidió continuar con sus planes de invadir Gran Bretaña y nuevamente pospuso la operación León Marino.

La fecha de del 15 de septiembre será sinónimo de la Batalla y desde entonces se ha celebrado como el “Dia de la Batalla de Gran Bretaña”, en esa fecha los alemanes habían planeado otra incursión importante sobre Londres y las estaciones de radar del Comando de cazas, dejando ver masivas formaciones de bombarderos sobre Calais y Boulogne durante las ultimas horas de esa mañana, esto le dio tiempo a Park para posicionar a sus cazas de los grupos No 11 y 12. Los Hurricanes atacaron la gran formación de bombarderos a medida que se acercaban a la costa sur, por su parte mientras los Spitfires se enfrentaban a las escoltas otros escuadrones de la RAF fueron puestos en alerta y enviados hacia la formación enemiga produciéndose un gran combate aéreo con los cazas Bf-109 de escolta, una vez que estos agotaron su combustible como era de esperar, tuvieron que regresar dejando desprotegidos a los bombarderos que ya estaban cerca de Londres, en ese momento los cazas del Ala de Duxford cayeron sobre ellos, logrando que los bombarderos se dispersaran y arrojaran sus bombas al azar , obligándolos a huir a Francia sin lograr su objetivo y acosados por los Hurricanes.

Por coincidencia, Winston Churchill realizó una visita a la sala de operaciones del Grupo No.11 en Uxbridge y fue testigo del desarrollo de la batalla. En su apogeo, le preguntó al Air Vice Marshal Park si quedaban reservas, a lo que Park respondió con su famosa respuesta. ‘No hay ninguna”. Al final del día, la BBC anunció “185 derribados”, esto causo un gran impulso para la moral del público, donde en realidad las pérdidas alemanas fueron en realidad mucho menos. El Alto Mando alemán había esperado grandes cosas de la Luftwaffe ese día. Después de los esfuerzos aparentemente exitosos de los días anteriores, Goering se había convencido a sí mismo y, por lo tanto, a los demás de que la RAF estaba a punto de colapsar. En cambio, las pérdidas sufridas fueron más altas que cualquier otro día desde el 18 de agosto. Estas fuertes pérdidas causaron importantes recriminaciones entre los equipos de bombarderos alemanes, que se quejaron de los incesantes ataques de la RAF por parte de escuadrones que supuestamente no existían según la inteligencia y la propaganda alemanas.

La Luftwaffe regresó a los ataques nocturnos contra Londres y otras ciudades, pero los bombarderos y los aviones del Comando Costero también estaban en alerta diariamente, lo que infligió graves daños a la creciente flota de barcazas que se reunía en los puertos franceses y belgas. Además, la inteligencia secreta interceptó las señales alemanas que instruían al personal en los aeródromos holandeses a desmantelar el equipo de carga de aire para el avión de transporte que transportaba tropas. Hitler había pospuesto una vez más la Operación León Marino, esta vez indefinidamente.

Conteo de los derribos hechos por el escuadrón Polaco 303

En las últimas dos semanas de septiembre, el clima empeoro y la Luftwaffe cambió sus tácticas. Goering envió sus bombarderos contra las fábricas de aviones, y las instalaciones de Bristol en Filton, las que sufrieron graves daños cuando los Heinkel-111 atacaron el 25 de septiembre. Al día siguiente, la fábrica de Supermarine en Southampton también fue golpeada. Aunque hubo grandes daños y bajas, la creación de «fábricas fantasmas» en Midlands pudo mantener una línea de producción estable. Los ataques nocturnos contra las ciudades británicas continuaron y hubo más encuentros diurnos con las fuerzas terrestres, aunque estos se hicieron poco frecuentes. Sin embargo, el 27 de septiembre el Luftflotte 2 hizo nuevos intentos de bombardear Londres a la luz del día y los escuadrones de Park rompieron una gran formación. Un fallo de coordinación dejó a los Junker Ju-88 sin escolta de combate adecuada y los Spitfires y los Hurricanes cayeron sobre los bombarderos. Finalmente, los Bf-109 aparecieron en escena, pero no antes de que al menos quince bombarderos y seis Bf-110 hubieran sido derribados. Una incursión posterior de Lufftflotte 3 se dividió en dos, con una gran sección en dirección a Londres y otra a Bristol. Ambos fueron interceptados y sufrieron grandes pérdidas. Al final del día, la RAF había perdido veintiocho cazas, pero la Luftwaffe había perdido cincuenta y cuatro. Churchill declaró. ‘27 de septiembre se declara como el tercer gran y victorioso día del Comando de combate durante la Batalla de Gran Bretaña.

El 30 de septiembre, la Luftwaffe lanzó una serie de fuertes ataques, tratando de llegar a Londres y a la fábrica de aviones Westland en Yeovil. La mayoría fueron repelidos, la Luftwaffe ese día se retiró con grandes pérdidas, con al menos cuarenta y dos derribados. treinta de ellos eran Bf-109. Los polacos del Escuadrón No 303 estaban entre los más exitosos.

Escuadrón n° 303 de pilotos Polacos

QUINTA FASE: CAZA BOMBARDEROS (1 AL 31 DE OCTUBRE)

Al comenzar octubre de 1940 las perdidas de la Luftwaffe sobre Londres eran muy elevadas, Goering en una medida casi desesperada para evitar la perdida masiva de bombarderos recurrió a la conversión de cazas Messershmitt Bf-109 a caza bombarderos a los cuales se les equipo con bombas de 250 Kg. Si bien es cierto los Bf-109 eran más difíciles de interceptar por los cazas de la RAF sus resultados dejaron bastante que desear debido al mal entrenamiento de los pilotos para este tipo de misiones por consecuente muchos objetivos no lograron ser alcanzados. Para peor la Luftwaffe muy tarde se dio cuenta que el Messershmitt Bf-110 resulto ser mucho mas efectivo para este tipo de misiones como caza bombardero.

El Comando de Bombarderos de la RAF continuó sus ataques, en su mayoría nocturnos contra los puertos del Canal que albergaban las barcazas de invasión. Después de las fuertes pérdidas durante los últimos días de septiembre, los comandantes de la Luftwaffe decidieron que todos los bombarderos bimotores deberían retirarse de los ataques diurnos y usarse casi exclusivamente de noche. Se introdujeron barridos de combate, con Bf-110 en el papel de bombardero escoltados por los Bf-109, algunos de los cuales llevaban una sola bomba que realizaba incursiones de «golpear y huir» que resultaron particularmente difíciles de contrarrestar. pero estas tácticas nunca fueron decisivas en el combate. A principios de octubre, el Comando de combate había reconstruido parte de sus aeródromos y ​​estaba llegando a su pleno funcionamiento, pero su fuerza de cazas nocturnos todavía era muy débil, aunque el Bristol Beaufighter comenzaba a aparecer en escena. Los dos escuadrones Defiant en el norte tuvieron cierto éxito, pero los radares de intercepción en el aire en los escuadrones de Blenheim resultaron ser inadecuados.

Los ataques durante todo octubre continuaron, pero fueron generalizadas y en pequeña escala. Fue el 8 de octubre que murió el, sargento Checo Josef Frantisek DFM. Sus diecisiete victorias confirmadas, todas logradas en los cruciales treinta días de septiembre, lo convirtieron en el mejor piloto de la RAF en la Batalla de Gran Bretaña. El 12 de octubre, la Operación “Leon Marino” se pospuso hasta la primavera de 1941, y el 29 de octubre la Luftwaffe llevó a cabo su última gran incursión a la luz del día y como ya se habia repetido en las últimas semanas fueron obligados a huir después de haber sufrido grandes pérdidas. Los pilotos del Escuadrón No.602 se distinguieron derribando ocho Messerschmitts en diez minutos. El último día «oficial» de la batalla resultó ser el más tranquilo durante cuatro meses. Ni un solo avión de ninguna de las fuerzas aéreas se perdió en combate.

Messercshmitt Bf-109, este tipo de aviones fueron transformados a caza bombarderos al final de la batalla

Sin la supremacía aérea sobre el sur de Inglaterra, ninguna invasión alemana podría intentarse con éxito. La Luftwaffe de Goering había demostrado ser incapaz de hacer alarde de que las fuerzas de combate de la RAF serían aniquiladas “dentro de dos o tres días”. Después de la guerra, el destacado líder de combate alemán, Adolph Galland, comentó:

Desde el principio, los británicos tuvieron una ventaja extraordinaria, que nunca fue equilibrada por los alemanes durante la batalla, y era su red y organización de control de radar y caza. Fue para nosotros una sorpresa muy amarga. No teníamos nada igual. no podíamos hacer otra cosa que golpear frontalmente contra la defensa directa excepcionalmente bien organizada y resuelta de las Islas Británicas.

Un merecido homenaje a Dowding, a su sistema de defensa aérea y a sus queridos luchadores ‘The Few’.(Los Pocos)

Fuentes : Imperial War Museum / Graham Pitchforck

Imagenes : Imperial War Museum

80 YEARS FROM THE BATTLE OF ENGLAND

Between July and October 1940 the skies of England and the English Channel were the scene of the largest aerial battle ever seen, where the German Luftwaffe and the English RAF fought for air control for four months and for the first time. Once in history a battle would be fought only using the air force, this time the result of the confrontation would not have the need to use large armies of men to fight on the ground but the outcome would be in the hands of a few thousand pilots and the new weapon, The Radar that throughout the battle would be a fundamental piece for the English. Furthermore, at the end of the

The conflict over Great Britain would reveal a series of errors on the part of the German high command that would in the long run mark the end of the war.

With the evacuation of the Anglo-French army from Dunkerke (May 26, 1940) and the subsequent surrender of France on June 25, 1940, Hitler ended the blitzkrieg war campaign, or «Blitzkrieg», with the capitulation of Poland, Belgium and Holland, but although this campaign demonstrated the great German superiority on the battlefield, it left the German General Staff with a new and great challenge, preparing and executing the invasion of Great Britain, which would have the code name of “Seelöwe” or “León Marino” and the one that had been thought since 1939 and that since then had been delayed by the continuous discrepancies that existed between groups within the Army and the Navy where there was only one agreement between these groups and that an assault had to be prepared with ground forces to Great Britain to avoid a slow campaign that could last for years with the consequent economic wear and tear added to the significant losses that the air forces could suffer and n endorsements and that now left them only three months to be executed before the bad weather was present on England and the English channel, for his part the commander-in-chief of the Kriegsmarine, Erich Reader incited Hitler with the subject of the invasion on May 21, but finally and after some diplomatic actions that sought to achieve peace, Hitler gave the order to start the preparations for «León Marino» on July 2, 1940.


THE ROYAL AIR FORCE

By 1940 the British Royal Air Force or RAF (Royal Air Force) was far below the Luftwaffe both in terms of the number of aircraft and their quality, at that time the only aircraft that could match the German fighter Messerschmitt Bf-109 It was the Supermarine Spitfire, being even more below the Hurrican Mk, the statistics left the RAF at a 3 to 1 disadvantage in this scenario, it was evident that the Royal Air Force would have to make efforts on humans and depend on almost a miracle to bring The defense of the skies of England was ahead, perhaps the only advantage that could be had over the Germans was that if a pilot was shot down, he had the possibility of parachuting and falling into his own territory, being rescued and thus having the possibility to return to the fight, which for the German pilots was completely opposite.

In order to face Hitler’s powerful Luftwaffe, the RAF had an approximate total of 1,054 aircraft to defend the British Isles, of this total 704 corresponded to Spitfires and Hurricanes, which were the most modern and effective, the rest were divided into the The Bristol Blenheims, Boulton Paul Defiant and Gloster Gladiator biplanes are almost obsolete. The remaining 350 planes were approximately in reserve.

After the evacuation of the Dunkirk beaches, the RAF and the other services had six weeks off, meanwhile the photographic reconnaissance and the coastal patrols monitored the movements of the German forces on the continent, and it soon became evident that any invasion of the country would probably head to the beaches in south east England. In the first days of July, RAF fighter command commander-in-chief Sir Hugh Dowding had fifty-four operational squadrons equipped. Two of the squadrons were equipped with Boulton Paul Defiant aircraft and six with Bristol Blenheims, the latter being used primarily in the role of night fighter. They were organized into four Groups of which twenty-two squadrons formed Group No. 11 in London which was commanded by Vice Air Marshal Keith Park, in the southeast between Liverpool and Duxford fourteen squadrons formed Group No. 12, which was under command Vice Air Marshal Trafford Leigh-Mallory; Fourteen other squadrons worked in Group No. 13 between Scotland and Ulster Northern Ireland under the command of Vice Air Marshal Richard Saul and, finally, a new Group in South West England, No. 10 spanning from the coast from Portsmouth to Plymouth and was commanded by Vice Air Marshal Sir Quintin Brand, who had only four squadrons. In this stage. Dowding had strategic control of all combat command assets and he was responsible for defending captive balloons through combat groups. He also exercised general control of the other elements that were key in Britain’s air defense, such as anti-aircraft guns and searchlights; The replacement of aircraft lost during the debacle in France was an urgent matter and one that had to be quickly remedied in this situation. Winston Churchill appointed the press baron, Lord Beaverbrook, to head the newly created Ministry of Aircraft Production, and who with his Vigorous focus played an important role in mobilizing industrial resources which soon began to pay off in producing new and repaired fighters. Dowding’s other major concern was replacing pilots, who were far fewer than the number of aircraft. Available Volunteers were asked from all sectors and some were transferred from the other RAF commandos, in particular the Army Cooperation Command, therefore all the applications for admission had to be accepted, the training was advanced and many young people left the university and institutes to enter the RAF, ultimately most of the new pilots were the Into the air almost inexperienced.

THE RADAR

While Germany was preparing the attack in England, everyone was preparing to face the invasion and the aerial offensive, for this reason, a large number of observers were deployed throughout the island, the vast majority of them were local defense volunteers or LDV (Local Defense Volunteers). ), In addition, captive balloons had been planted in different areas of the country, mainly in London, to hinder the actions of the German aircraft squadrons. In short, practically all citizens cooperated in some way to defend the island, either digging trenches, building defenses, as auxiliaries including some inventing inventions that will help stop the invasion.

But the British, before the war began, had been developing a new technology: Radar, together with the Americans, produced a system that could detect distant objects using radio waves, basically it was about producing a rapid discharge of radio waves by means of a transmitter that were radiated from an antenna, so solid objects reflected these waves and the emitting source would collect the echo produced, in this way and by taking the time between emission and reception they could calculate how far away the object was. With this new invention, and in combination with the interception of German codes, they had the ability to detect enemy aircraft long before they entered British airspace and thus be able to intercept them with RAF squadrons. Thanks to this new «weapon» the Luftwaffe was unable to take the British by surprise, which resulted in great losses for German aviation, according to calculations, the British destroyed an average of eight enemy aircraft for each British aircraft lost. Radar antennas were installed at strategic points along the entire British coast and covered much of the English Channel

THE LUFTWAFFE

As the RAF prepared for combat, the mighty Luftwaffe redeployed and was ready to destroy it, or at least that was the conviction of the high command. Commanded by Generalfeldmarschall Hermann Goering, who would later be promoted to Reichmarschall, he had gained considerable experience and baptism by fire with his Condor Legion during the Spanish Civil War, which erupted in 1936. This war provided an ideal training ground for newcomers. aircraft as well as combat experience. for its pilots and crews, which proved invaluable in Germany’s victorious campaigns in Poland, Norway and Western Europe in 1939 and the spring of 1940.

The Third Reich had concentrated the largest air force ever seen before to achieve the neutralization of England, for this they had 2,600 aircraft, which would be deployed from Norway to France, of this total of 980 aircraft were fighters, 1,200 bombers, 280 bombers in Stuka dive and 140 reconnaissance aircraft. This large fleet was divided into three specific areas, Marshal Albert Kesserling’s 2nd Air Fleet in Belgium and the Netherlands, General Hugo Sperrle’s 3rd Air Fleet (Luftflotten) in France, and General Hans-Jurgen Stumpf’s 5th Air Fleet in Norway.

The superiority of the German aircraft over the British is already known, but not for that reason they were free of problems, one of these was the one suffered by the Messerschmitt Bf-109 fighters, which were on par with the Supermarine Spitfire, but had their point against the flight autonomy, which was only 80 minutes, which only allowed him to fly a 30-minute mission over England. Within the German fleet were the Messerschmitt Bf-110 heavy fighters, twin-engine aircraft that directly competed with the Hawker Hurricane, RAF pilots already realized in the first incursions of the Bf-110 that their maneuverability was quite reduced in combat in comparison of English fighters. As for bombers, the Luftwaffe had the recently released Junkers Ju-88, which would turn out to be one of the best evaluated aircraft of the campaign, which, together with the Heinkel He-111 and Dornier Do-17, proved to be capable of devastating cities. entire and finally had the dive bomber Junkers Ju-87 Stuka, which would become terror in terms of selective targets and that had been demonstrated in Dunkerke.

However, the Luftwaffe that faced the British Fighter Command in the summer of 1940 had been designed primarily to support the army, and not to fight a major war on its own. furthermore, blind faith in Blitzkrieg’s tactics had created a high level of overconfidence and the expectation that the RAF, which was badly mistreated in those days, would soon be easily destroyed, thus creating the necessary conditions for the invasion of Great Britain. Brittany. The German High Command viewed the English Channel as a wide river, with Junkers 87 Stuka bombers playing the same key role as in previous campaigns.

The task of these Luftflottes was to clear the Dover Strait and block Britain by attacking ports and shipments, along with the use of mines on sea lanes and port entrances. A crucial task was to achieve air superiority over the RAF in preparation for Operation.

THE FIRST PHASE, ATTACK ON THE CONVOYES (JULY 10, AUGUST 7)

Although the Luftwaffe had studied the British defenses at the beginning of July on the 10th of the same month of 1940, after half past one in the afternoon, the first phase of the Battle of England, “Kanalkampf”, or Battle of the canal, began. 26 Dornier Do-17 escorted by a significant number of Bf-109 and Bf-110 fighters who positioned themselves on a convoy sailing in the Gulf of North Foreland, near Dover, before this first attack the Spitfire and Hurricane fighters were They launched into the air to intercept the German formations, but before the English fighters managed to reach the bombers, the German fighters divided, giving way to the first aerial combat of the battle, for their part, the Do-17 continued on their objective and launched their bombs on ships. The balance for the end of this first incursion was eight downed Luftwaffe aircraft, of which 7 were Messerschmitt Bf-109 fighters and one Dornier Do-17 bomber, while the RAF lost 7 aircraft, of which 4 were Spitfire and 3 Hurricane, a war cruiser and four merchant ships were also sunk by the effect of the bombs.

On July 11 the Junkers Ju-87 Stuka came into action, bombing the Portland facilities while another group of Ju-87 Do-17 and Bf-110 did the same on the radar installations on the British coast, later it was the turn of the Heinkel He-111 who bombed Southampton, the Isle of Wigh, Portsmouth and Solent

On July 16, Adolf Hitler issued his Operational Directive No.16: which stated “As England, despite its desperate military situation, shows no signs of being ready to reach an agreement, I have decided to prepare a landing operation against England and, if necessary, carry it out. ” The objective of this operation will be to eliminate the English homeland as the basis for the prosecution of the war against Germany and, if necessary, to occupy it entirely.

During this stage the RAF pilots came face to face with two of the best Luftwaffe fighter pilots, Major Adolph Galland of the Jagdgeschwader 26 (JG26) and Major Werner Molders of the Jagdgeschwader 51 (JG51). Both would quickly be named Kommodore (Wing Commander) of their units.

Sea traffic from Dover suffered constant attacks during this first phase and the Royal Navy lost a significant number of destroyers due to the Luftwaffe bombardment on July 24. Squad No. 54 was heavily involved in defending against convoy attacks near Dover. The Luftwaffe lost fourteen planes. The attacks continued the following day, along with the E-boats that tried to penetrate the Royal Navy managing to sink two destroyers. On July 27 Dover was again attacked and the port was abandoned as a forward base for anti-invasion destroyers. This meant that the defenses of the strait now depended more than ever on the RAF.

The attacks on Dover had become so severe that the Air Ministry issued special instructions to the combat command to attack enemy forces approaching the port with superior forces whenever possible. To achieve this concentration in the southeast, requests were made more squadrons and more use was made of the airfields at Hawkinge and Manston

For more than three weeks, the Luftwaffe continued its attacks on convoys that suffered heavy losses, the admiralty halted convoys on August 10, and the Luftwaffe continued to investigate the combat command’s defenses. The weaknesses had been exposed, but the strong organization established by Dowding allowed him and his group’s commanders to quickly rectify them. During this period, the Bomber and Coastal Command had maintained pressure against enemy targets, with the effect of keeping some of the German fighters held back in the occupied countries for defensive duties

Valuable lessons were learned during this period. The rigid ‘Vic’ formation, used by RAF pilots, was less effective than the Luftwaffe’s more flexible and mutually supportive formation, the Schwarm, a tactic perfected during the Spanish Civil War. At this stage he had also clearly highlighted the RAF’s Paul Defiant hunting limitations. Furthermore, the Luftwaffe had discovered the limitations of the Messerschmitt Bf 110 as an escort fighter, which was no match for the Hurricans and Spitfires. This led to the diversion of some of the excellent Messeschmitt Bf 109 to act as a close escort for the large bomber force, despite the limited scope of the single-engine fighter, it could barely reach London, this imposed a great restriction on the effectiveness of these aircraft, which in turn would have a significant influence on the battles to come.

Throughout this phase, Dowding had carefully dedicated its resources and there had been a constant backlog of pilots and aircraft. Squadrons in Combat Command had been reinforced by the availability of Polish Squadrons No. 302 and 303 and Czech Squadron No. 310, with Squadron No. 1 (RCAF) in training. Everyone would join the battle and act with great courage ….

SECOND PHASE: ADLER TAG (8-23 AUGUST)

The first phase of the German offensive on Great Britain had made it very clear that the main objective of the Luftwaffe should be to destroy the RAF together with its aviation industry, only in this way could the long-awaited invasion be carried out, this The new operation was called the Adler Tag or Dia del Águila.

On August 1, Hitler issued his Directive No. 17, in which he ordered the Luftwaffe to «use all forces at its disposal to destroy the British Air Force as quickly as possible.» And so, the order for Adlerangriff, the «Attack of the Eagles», was given. This was followed on August 8 by Goering issuing his agenda to Luftflotte units 2, 3 and 5 for Operation Adler Tag (Eagle Day) in which they were to «wipe the British Air Force out of the sky» within one hour. After the order was transmitted, the code breakers at Bletchley had deciphered the signal and it was in the hands of Churchill and Dowding.

The weight of the attacks added to the bitterness of the fight was on a new scale. Much of it focused on a convoy, CW 9 codenamed «Peewit,» escorted by nine warships. The twenty-ship convoy had sailed from the Thames Estuary the night before, but enemy radars on the cliffs of Cap Blanc Nez had detected it. The first morning foray by a Ju 87 force, escorted by Bf 109, was interrupted, but a second wave at lunchtime managed to break through and disperse the convoy. An even greater attack was mounted in the late afternoon and seven combat squadrons were immediately alerted. The scale of the combat surpassed all previous confrontations and the Ju-87 suffered serious losses. The first shots of the combat were made by J.A.R. Peel, commander of Squad No. 145, who led the three attacks. The squadron shot down eleven enemy planes and damaged five others. During the day, thirty-one enemy aircraft were shot down due to the loss of nineteen RAF fighters.

Early on the morning of August 11, the Ventnor radar station detected large numbers of enemy bombers gathering over Cherbourg before heading to the Royal Navy base in Portland and the port of Weymouth. Squadrons No. 1 and 609 were alerted, and others became immediately available. They soon realized that the Luftwaffe was mounting a major raid, and by midmorning eight squadrons of Hurricans and Spitfire were engaged in fierce dogfights with the fighter escort. This allowed many of the Heinkel 111s and Junkers Ju 88s to bombard from a high level and inflict considerable damage on Portland and Weymouth. Losses on both sides were high, with the Luftwaffe losing thirty planes and the RAF a similar number.

On August 12, the Luftwaffe turned their attention to the RAF combat airfields and the radar stations this time the Battle advanced to the mainland. The Luftwaffe aimed to eliminate early warning radar antennas, allowing a group of bombers to take advantage of the lack of radar coverage to carry out heavy strikes against combat airfields. The vital Chain Home (CH) Station at Ventnor on the Isle of Wight was one of four RDF stations selected for the attack. Fifteen Junkers Ju 88 of the K651 attacked at noon and were intercepted at 10,000 feet ‘just as they began their attack by Squad No. 152 of Warmwell Spitfires as Squad No. 609 faced the escort fighters, although the bombers suffered Significant losses, however, inflicted extensive damage, leaving the station off-air and with most buildings destroyed.

The CH stations at Dover, Rye and Pevensey in Kent were also damaged by the bombings, but soon returned to operation, although not before the airfields on the south coast were subjected to heavy incursions. Manston, Hawkinge and Lympne suffered serious damage, but survived. Luftwaffe combat escorts stayed away during the bombardments and attempted to lure British fighters into combat, but RAF pilots had orders to attack the bombers and not be dragged into combat with the escorts.

To close the gap in radar coverage that Ventnor Station had provided, a mobile radar was moved to the Isle of Wight and began operation on August 23 until Ventnor was repaired and returned to operation in November.

Goering had set the August 13 date for Adler Tag, but poor German intelligence, control, and equally poor coordination of bombers and combat forces resulted in confusion by the attackers resulting in heavy losses for Luftwaffe. Middle Wallop Squad No. 609 was successful. Thirteen of his Spitfires found a Ju 87 formation with only a small escort and attacked them from the sun. The bombers dispersed and five went down in flames along with two of their Bf 109 escorts. At the end of the day of heavy fighting on both flanks of the Group 11 area, the Luftwaffe had carried out 1,485 departures, their largest number to date. They had lost thirteen RAF fighters, but forty-seven German planes had been shot down. Goering’s Luftwaffe had failed to brag about knocking out the RAF.

The failure of Adler Tag angered Goering and on August 15 he called his leaders to a conference when he reiterated the need for the Ju 87 to receive a strong hunting escort, which was to remain with them. Meanwhile, in France, the largest German force assembled so far was ready to take off and would be the Luftwaffe’s greatest effort during the Battle. The objective of the German airmen was the Combat Command. Their objective was to attack the ground organization and lure the British fighters into the air where they would be destroyed or at least that was the intention. A new strategy was added with a synchronized attack by Luftflotte 5 planes based in Norway and Denmark against the airfields in Northeast Great Britain, with the aim of attracting Dowding reserves from the south.

The squads in Groups # 5 12 and 13 were warned, and the midday attack was repelled with heavy losses. Further south, large bomber formations attacked the airfields, but again German intelligence was unable to identify the key aerodromes in the sector, resulting in lesser ones that were most affected by the attacks. Throughout the day, the Luftwaffe had made 1,786 departures for the loss of at least seventy-six aircraft, a day they would remember as «Black Thursday.»

The next day, the raids in the south continued with constant fury, a large force of Ju-87 went directly to Tangmere, three squadrons of Hurricans, No. 1, 43 and 601, were alerted, but the sector’s aerodrome suffered major damage with many fires and destroyed buildings. The station’s medical services were distinguished. and for his gallantry under fire, the senior medical officer, flight lieutenant Courtney Willey, received the military cross

Although seven dive bombers had been destroyed, each hangar had been hit along with workshops. Sick rooms and officers’ barracks. Twenty staff members were killed and many more were injured. Later, Flight Lieutenant James Nicolson, a flight commander of Squadron No. 249, earned the only Combat Command Victory Cross for remaining at the controls of his burning Hurrican to continue an attack on a fighter. enemy, shot down before jumping, wounded and seriously burned. As he was parachuting, a group of National Guard soldiers opened fire on him, ignoring the shouts he gave to identify himself as an RAF pilot receiving more injuries.

The Luftwaffe’s efforts to destroy the Fighter Command in a week ended with a major assault on August 18, a day known as ‘The Hardest Day’, which saw the fiercest fight in battle, when both the RAF and the Luftwaffe suffered one of the biggest losses. During the course of the day, the Luftwaffe launched three main attacks, against airfields in the south of England, a coordinated high and low level attack caused serious damage to Kenley, while a similar attack against Biggin Hill was less successful. Croydon was hit later in the day and sustained extensive damage, but each of the sector’s airfields continued to operate its squadrons. During the afternoon, Hurricans from Squadron No. 43 intercepted a Ju 87 bomber force just as they were about to start an attack on Poling’s radar near Chichester. Five were shot down in a matter of minutes, before fighters from groups # 152, 601, and 602 appeared on the scene to complete the massacre. In total, the British fighters shot down sixteen Ju-87s, and this particular day marked the final disappearance of the Junkers Ju-87 from the Battle of England because it had suffered very significant losses in the previous weeks.

Over the next few days, weather intervened and allowed the Fighter Command to have a breather and the opportunity to replace planes and pilots, although the availability of pilots was always Dowding’s biggest concern. Increased aircraft production and miracles performed by ground crews at airfields ensured sufficient availability.

On August 20, Churchill rose in the House of Commons to pay his unforgettable tribute to the Combat Command that immortalized the handful of Allied pilots, concluding his speech with: Never in the field of human conflict was so much owed to so few .

THIRD PHASE: TACTICAL REVIEW (AUGUST 24, SEPTEMBER 6)

Considered the crucial phase of the Battle, the Luftwaffe endeavored to compel the RAF to abandon its airfields in the southeast and heavy raids were organized against Hornchurch and Manston. After Adler Tag, the Luftwaffe saw that time was running out to achieve the start of the «Sea Lion» operation before winter became present, in addition to the large number of losses to the RAF, Hitler gathered Goering and your Generals to make a tactical review of the new strategy to follow.

There were two major events on August 24 that greatly influenced the conduct of the rest of the Battle. With all of his squadrons in the air to face large-scale attacks, Park summoned the squadrons of Vice-Air Marshal Trafford Leigh-Mallory of Group No. 12 to protect his airfields north of the Thames. Leigh Mallory was new to combat operations and had been heavily influenced by one of his squad commanders, squad leader Douglas Bader, who was eager to attack the enemy. He claimed that three squads formed into a «Great Wing» would be more effective than the individual squads. However, forming such a large group would take time, and, aside from Squad No. 19, the other Leigh-Mallory squads arrived too late to avoid serious damage to North Weald, Debden, and Hornchurch. The idea of ​​the «Great Wing» would be controversial for the rest of the Battle and much later.

The other major event on this day was an overnight attack by a force of 100 bombers, and for the first time since 1918 bombs fell in London, though its primary target was the Thames Haven Oil Storage Depot. Goering was furious that Hitler’s orders had been «disobeyed.» However, within the next twenty-four hours the bombing command precipitated an immediate retaliatory attack by 81 RAF bombers against Berlin, an action that would contribute to a chain of events that would change the battle in favor of the Hunt Command. Heavy raids were mounted on August 26 when airfields in the southeast and others north of the Thames were heavily attacked. The Luftwaffe suffered heavy losses, but the Combat Command also suffered greatly from the loss of twenty-six aircraft, four from the newly arrived Squadron No. 616. Park was very concerned that Group No.12 fighters had once again been unable to protect their airfields north of the Thames, and made a clear comparison with the routine and timely support he received from Group No. 10 west of his area. . Night raids on industrial centers began. The intense fight continued. and despite inflicting heavy losses against the Luftwaffle, the loss of RAF pilots was increasing

Goering also had problems. He became increasingly impatient with his fighter pilots, but did not realize that it was his order for the capable Bf 109 to adhere to the bombers and that their freedom of action was greatly restricted. This inflexibility was added to the great consumption of Bf 109 fuel and that limited its autonomy for aerial combat. This caused great frustration among the Luftwaffe combat leaders. After giving more support to his bombers, Goering transferred the Luftflotte 3 fighters to reinforce the squadrons in Pas de Calais. Stripped of his fighters, Luftflottle 3 was forced to focus on the nightly bombing campaign.

Aerodromes in the south continued under heavy attack on August 28. A mixed group of Dornier Do-17 and Heinkel 111 appeared early in the morning, with a strong escort of Bf 109, heading for Rochford and Eastchurch. Squad Challenge No. 264, predestined by III, attempted to intercept, but four were shot down, Eastchurch was badly damaged, but it was a Coastal Command airfield, and Luftwaffe intelligence had once again been deficient. The darkness marked a series of attacks on the cities, with more than 100 bombers targeting Liverpool and causing widespread damage. This would be the first of four consecutive nighttime forays into Liverpool. Intense raids on airfields continued on August 30, when Biggin Hill suffered severe damage from a low-level surprise attack by nine Junker 88. A bomb shelter was reached, and the death toll was thirty-nine, including many members of WAAF. The Observer Corps on the south coast also reported a heavy raid in the direction of the Thames, and the Hurricans of Squad Leader Peter Townsend’s No. 85 Squadron launched a withering frontal attack and split the formation. The fight on this day had been the most intense experienced by Dowding pilots so far, who had made 1,054 starts.

The following day saw the biggest losses from the Combat Command when the Luftwaffe mounted large raids against the combat airfields, but it was Biggin Hill that once again suffered the most damage. The Combat Command lost thirty-seven aircraft, most of them in close combat. The pilots’ exploits have always been well recorded, but operations that day also highlighted their outstanding efforts by those on the ground who worked under intense pressure and danger and undertook many acts of bravery. Two WAAFs who manage the crucial phone exchange, Sgt Helen Turner, a World War I veteran WRAF, and Corporal Elspeth Henderson, remained at their posts in the operations block as bombs rained once more on Biggin Hill. Subsequently they were awarded the Military Medal for their bravery.

Attacks against the sector’s airfields continued in early September, and Biggin Hill experienced its sixth foray in three days. There was also a more determined effort by the Luftwaffe to attack aircraft factories, which were working overtime to replace aircraft losses. Park commissioned some of his squads to cover the Hawker and Vickers factories in the south. Almost immediately these tactics paid off. When enemy bombers attempted to reach Brookland, where half the Hurricans were built, the squadrons of the patrol avoided serious damage. At the beginning of September there was also a major escalation in the nightly bombardments of towns and cities, but few squadrons were available to attack the attackers. There was no respite for the Combat Command, and the pilots were sometimes alerted and had to go out to defend the sky four or five times a day. The intense and unrelenting fight throughout the day continued. and losses increased with the availability of pilots once again, causing much concern to Dowding. His forces suffered from accumulated fatigue and he had lost 300 pilots, many of whom were the most experienced, but only 270 arrived to replace them, the vast majority without training and with little or no experience in air combat. Dowding had rotated his squads and allowed the exhausted to move north to reorganize and re-equip, but by 7 September the Fighter Command was nearing a crisis. The situation at aerodromes in the Group 11 sector was becoming critical, with damage so severe that it was becoming unusable. With other aerodromes in the group damaged, it became a clear possibility that the squadrons should retreat to more distant airfields. During the previous two weeks, 295 fighters were lost and another 171 suffered severe damage. Aircraft factories had improved production but were struggling to keep up with the wear rate.

Throughout this critical period, RAF photographic reconnaissance aircraft maintained constant surveillance of the canal ports and managed to show that many landing barges were concentrated in the French and Belgian Canal ports, this led the Air Ministry to issue the commandos its invasion alert No. 1 (imminent attack) with this the bomber command intensified its attacks against the barges

FOURTH PHASE THE LONDON BOMBARDING (SEPTEMBER 7-30)

On September 7, the bombing sirens sounded again in London alerting the population to run for refuge, that day more than 1,200 planes mercilessly bombarded the Tamesis estuary and the urban areas around it, this time 625 Heinkel bombers 111 released their deadly cargo on the city, while they were escorted by 648 Messerscmitt Bf-109 fighters, who in total made 1,014 exits, transforming that day into the most tragic of the battle, where 490 civilians lost their lives and another 1,200 were wounded. The bombs caused huge fires in Thameshaven’s fuel tanks, which covered London with a thick layer of black smoke. At night the panorama would not change, and the city would again be scourged by bombs dropped from Heinkel 111 and Junkers Ju-88 bombers, this time 255 departures were made over London.

Just as Dowding’s problems were mounting, Goering took the surprising idea of ​​suspending attacks on RAF airfields and ordered the bombers to attack London, this one with his signature flamboyance, boarding his luxury train and moving to Pas de Calais. To take command of the air assault personally, that morning of September 7 was unusually quiet and for six hours there was almost no activity, but by mid-afternoon every change, a report by the corps of observers from Hundreds reported that Hundreds of planes were approaching the coast near Dover. At 4:30 p.m. Park had ordered the takeoff of twenty-one fighter squadrons located 112 kms away. From London, as the fighters rose, the planes faced a wall of German bombers and launched the attack.

Nearly 1,000 bombers, along with a heavy fighter escort, had been dispatched to launch a full attack on London. Bombs rained down on the docks and fires broke out, which only served to provide a beacon for night bombers. The war had reached the civilian population and the casualties were high. They had to endure many nights of bombardment and the almost total destruction of the city.

On 9 September Goering again ordered to bombard London throughout the day, using the Kesserling bombers to be escorted by the fighters and dispatched the Sperrle Luftflotte 3 bombers at night, but this time without an escort. Meanwhile, despite Goering’s abandonment to continue the destruction of RAF airfields, in favor of destroying the will of the people of London, Hitler followed through on his intention to launch his «Sea Lion» operation. He then decided to issue the warning order for the invasion on September 14, intending to initiate it ten days later, assuming that Goering by now had already gained air superiority. It remains unclear how he expected that to happen after the Luftwaffe had traded the destruction of airfields for the attacks on London.

The short fighting and the loss of aircraft lost by the Luftwaffe in recent days led the generals to believe that the Combat Command was beginning to collapse, this vision was transmitted to Goering and Hitler, in fact Park had simply changed his tactics to face the Luftwaffe with maximum force, establishing a different preparation system and ordered his squadrons to attack in a series of pairs, with the Spitfires to face the Bf-109 and the Hurricanes to attack the bombers and their close escorts. As nighttime attacks on London continued, air defenses were strengthened. Furthermore, night raids had been organized over Southampton and Portsmouth.

Hitler assembled his commanders in Berlin on September 13, praising the Luftwaffe for their efforts, but again acknowledging that a successful invasion required absolute air superiority, he blamed the recent climate for preventing him from achieving this, but clearly a Once again it had been fed by an overly optimistic intelligence service. Despite having lost eighty barges to RAF shelling, as well as Navy reserves, Hitler decided to continue his plans to invade Britain and again postponed the Sea Lion operation.

The date of September 15 will be synonymous with the Battle and has since been celebrated as the «Day of the Battle of Britain», on that date the Germans had planned another major foray into London and the Command Radar stations fighters, revealing massive bomber formations over Calais and Boulogne during the last hours of that morning, this gave Park time to position his fighters from groups # 11 and 12. The Hurricanes attacked the large formation of bombers as As they approached the south coast, while the Spitfires faced the escorts, other RAF squadrons were put on alert and sent to the enemy formation, producing a great aerial combat with the escort Bf-109 fighters, once these exhausted their fuel as expected, they had to return leaving the bombers that were already close to London unprotected, at that moment the Duxford Wing fighters fell on And they, causing the bombers to disperse and drop their bombs at random, forcing them to flee to France without achieving their objective and harassed by the Hurricanes.Coincidentally, Winston Churchill paid a visit to the Group’s operating room No.11 at Uxbridge and witnessed the unfolding of the battle. At its peak, he asked the Air Vice Marshal Park if there were any reserves left, to which Park responded with his famous reply. ‘There is none.’ At the end of the day, the BBC announced “185 shot down”, this caused a huge boost to public morale, where in reality German losses were actually much less. The German High Command had expected great things from the Luftwaffe that day. After the seemingly successful efforts of the past few days, Goering had convinced himself, and therefore others, that the RAF was about to collapse. Instead, the losses suffered were higher than any other day since August 18. These heavy losses caused significant recriminations among German bomber teams, which complained of incessant RAF attacks by squads that allegedly did not exist according to German intelligence and propaganda.

The Luftwaffe returned to nighttime attacks on London and other cities, but the Bomber and Coastal Command planes were also on daily alert, inflicting serious damage on the growing fleet of barges that assembled in French and Belgian ports. In addition, secret intelligence intercepted German signals that instructed personnel at Dutch airfields to dismantle the air cargo equipment for the transport plane carrying troops. Hitler had once again postponed Operation Sea Lion, this time indefinitely.

In the last two weeks of September, the weather worsened, and the Luftwaffe changed its tactics. Goering dispatched his bombers against the aircraft factories, and the Bristol facility in Filton, which suffered severe damage when the Heinkel-111s attacked on September 25. The following day, the Supermarine factory in Southampton was also hit. Although there was extensive damage and casualties, the creation of «ghost factories» in the Midlands was able to maintain a stable production line. Night attacks on British cities continued and there were more daytime encounters with ground forces, although these became infrequent. However, on September 27 the Luftflotte 2 made further attempts to bombard London in daylight, and Park’s squadrons broke through a large formation. A coordination failure left the Junker Ju-88s without a proper combat escort and the Spitfires and Hurricanes fell on the bombers. Finally, the Bf-109s appeared on the scene, but not before at least fifteen bombers and six Bf-110s had been shot down. A subsequent Lufftflotte 3 foray split into two, with one large section heading for London and the other for Bristol. Both were intercepted and suffered heavy losses. At the end of the day, the RAF had lost twenty-eight fighters, but the Luftwaffe had lost fifty-four. Churchill stated. September 27 is declared as the third great and victorious day of Combat Command during the Battle of Britain.

On September 30, the Luftwaffe launched a series of strong attacks, trying to reach London and the Westland Aircraft Factory in Yeovil. Most were repelled, the Luftwaffe retired that day with heavy losses, with at least forty-two shot down. thirty of them were Bf-109. The Poles from Squad No. 303 were among the most successful.

FIFTH PHASE: HUNTING FIREFIGHTERS (OCTOBER 1 TO 31)

As the Luftwaffe losses to London began in October 1940 were very high, Goering in an almost desperate measure to prevent the massive loss of bombers resorted to the conversion of Messershmitt Bf-109 fighters to bomber fighters who were outfitted with bombs 250 kg. Although it is true that the Bf-109 were more difficult to intercept by the RAF fighters, their results left much to be desired due to the poor training of the pilots for this type of missions, consequently many objectives were not achieved. To make matters worse, the Luftwaffe realized very late that the Messershmitt Bf-110 turned out to be much more effective for this type of mission as a bomber fighter.

The RAF Bomber Command continued its attacks, mostly at night, against the Canal ports that housed the invasion barges. After heavy losses during the last days of September, Luftwaffe commanders decided that all twin-engine bombers should withdraw from daytime attacks and be used almost exclusively at night. Combat sweeps were introduced, with Bf-110 in the bomber role escorted by the Bf-109, some of whom carried a single bomb carrying out «hit and run» raids that were particularly difficult to counter. but these tactics were never decisive in combat. In early October, the Combat Command had rebuilt part of its airfields and was reaching full operation, but its night fighter force was still very weak, although the Bristol Beaufighter was beginning to appear on the scene. The two Defiant squads in the north had some success, but the airborne interception radars in the Blenheim squads turned out to be inadequate.

Attacks throughout October continued, but were widespread and small-scale. It was on October 8 that Czech Sergeant Josef Frantisek DFM died. His seventeen confirmed victories, all achieved on the crucial thirty days of September, made him the best RAF pilot in the Battle of Britain. On October 12, Operation «Leon Marino» was postponed until the spring of 1941, and on October 29 the Luftwaffe carried out its last major foray into daylight and, as had been repeated in recent weeks, were forced to flee after having suffered great losses. The pilots of No. 602 Squad distinguished themselves by shooting down eight Messerschmitts in ten minutes. The last «official» day of the battle turned out to be the calmest for four months. Not a single aircraft from any of the air forces was lost in combat.

Without air supremacy over southern England, no German invasion could be successfully attempted. Goering’s Luftwaffe had proved incapable of boasting that RAF combat forces would be wiped out «within two or three days.» After the war, the prominent German combat leader, Adolph Galland, commented:

From the beginning, the British had an extraordinary advantage, which was never balanced by the Germans during the battle, and was their radar and fighter control network and organization. It was a very bitter surprise for us. We had nothing like it. there was nothing we could do but strike head-on against the exceptionally well-organized and resolute direct defense of the British Isles.

A well-deserved tribute to Dowding, his air defense system and his beloved fighters ‘The Few’.

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